Las gestoras disparan su beneficio un 46% en el primer año de MiFID II y su ROE sube al 115%

También han aumentado las gestoras en pérdidas: un 22% terminó en números rojos

  • Las retrocesiones cayeron un 13%, y suponen un 53,6% de las comisiones de gestión, según la CNMV
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MiFID II en Europa

Las gestoras españolas de fondos cerraron 2018, el primer año con MiFID II en vigencia, con un beneficio neto de 803 millones de euros, un 46% más que en 2017, cuando la nueva directiva europea aún no había entrado en vigor. Además, las gestoras han disparado su ROE hasta el 115%, lo que supone un crecimiento en esta ratio del 57%, al tiempo que han reducido las famosas retrocesiones.

El sector de la inversión descontaba que, con MiFID II actuando de lleno sobre las entidades -les presiona con más regulación y costes- y tras las grandes caídas de las bolsas y los mercados en 2018, el beneficio de las gestoras se resintiera. Sin embargo, no ha sido así y ha hecho todo lo contrario, yendo al alza.

En 2017, último año pre MiFID II, las firmas nacionales de gestión obtuvieron un beneficio neto de 550 millones, según los últimos datos trimestrales sobre instituciones de inversión colectiva (IIC) de la CNMV. Además, su rentabilidad sobre fondos propios (ROE) antes de impuestos era del 73% en aquel momento.

La única cifra negativa es que también han aumentado las gestoras en pérdidas. Un 22% terminó en números rojos, esto es, 26 sobre un total de 119 firmas, si bien un año antes las gestoras con pérdidas fueron menos, únicamente 19 sobre 109 (un 17,5%).

MiFID II es la directiva europea relativa a los mercados de instrumentos financieros, y tiene como objetivo reforzar la actual regulación europea sobre los mercados de valores en aspectos como la mejora de la transparencia o el refuerzo de la protección del inversor, entre otros.

UN 13% MENOS DE RETROCESIONES

Una de las prácticas de la industria de los fondos donde más énfasis de vigilancia y restricción pone MiFID II son las retrocesiones. Estos incentivos son la parte de la comisión de gestión que las gestoras ceden a los comercializadores (sobre todo, los bancos) por vender sus fondos. Desde 2018, solo pueden recibir estos incentivos aquellos distribuidores que se declaren no independientes y, además, ofrezcan como mínimo un 25% de fondos de terceros.

En 2018, las retrocesiones cayeron un 13% (en prácticamente 200 millones) debido a estas restricciones comerciales, hasta los 1.335 millones. En relativo, equivalieron a un 53,6% de las comisiones de gestión cobradas por las gestoras, que se elevaron a los 2.492 millones, según la CNMV. En el año previo a MiFID II, estos incentivos supusieron un 61,6% de las comisiones de gestión.

Según una fuente del mercado, el 2018 fue tan bueno en términos de negocio para las gestoras a pesar de las caídas en los mercados y la entrada en vigor de MiFID II por dos razones. Por un lado, porque hubo menos retrocesiones, por lo que una mayor parte de las comisiones recibidas se quedó en las gestoras. Por otro, porque “la comisión [de gestión] se cobra sobre el patrimonio en cada momento, y las caídas de 2018 fueron hacia final de año”, con máximos patrimoniales de los fondos en torno a junio.

Otro factor a tener en cuenta es que los fondos terminaron, pese a todo, con 8.410 millones en concepto de suscripciones netas, según Inverco.

La gestión discrecional de carteras (GDC) ha sido un catalizador de estos resultados para las gestoras. Se ha convertido en la 'niña bonita' de los bancos y las aseguradoras, quienes mueven ocho de cada diez euros en fondos. La GDC trabaja con clases limpias o cartera (institucionales muy baratas), las cuales generan más ingresos para el fabricante, es decir, la gestora. "Al final, la GDC conlleva un menor coste para el cliente, mayores ingresos para la fábrica y el distribuidor pasa a cobrar un 'fee' o tasa de GDC", resume otra fuente del mercado consultada por este medio.