Invertir en China tiene sentido aun con guerra comercial... pero con cuidado

La inclusión de acciones clase A en el MSCI Emerging Markets podría llevar a burbuja o una alta volatilidad

  • Los gestores advierten sobre la desinformación de muchas compañías chinas
chinaeconom

Estados Unidos y China se han enzarzado en lo que algunos analistas denominan como “la mayor guerra comercial de la historia”. Sin embargo, no parece que el conflicto desaliente a los inversores a colocar su dinero en el país asiático, que confían en su crecimiento y en su cambio de modelo económico. La duda que ahora surge es: ¿cómo invertir en China?

“Los datos económicos muestran que el crecimiento chino aguanta los envites, dado que Pekín ha flexibilizado las condiciones financieras a la vista del recrudecimiento de las tensiones comerciales”, señala Richard Turnill, director mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock. “China está descontando significativamente las tensiones de la guerra comercial y, en el último mes, las valoraciones de China frente al índice MSCI Emerging Markets se han vuelto más atractivas”, recuerda Pascal Blanqué, director de Inversiones de Amundi. Estas son solo algunas de las muchas afirmaciones de gestores que llevan a invertir en el gigante asiático, y a hacerlo ahora a pesar de la escalada de tensiones comerciales.

Sin embargo, es a la hora de efectuar la inversión cuando los inversores han de preguntarse cómo aproximarse al fenómeno chino. La alternativa de ponderación en renta variable más ortodoxa es la capitalización bursátil. Sin embargo, “actualmente ponderar por capitalización y seguir los índices MSCI World o MSCI ACWI lleva a invertir mínimamente en China”, avisa José Diego Alarcón, socio fundador de Serfiex, para quien “ponderar por PIB da lugar a carteras más equilibradas que tienen más que ver con la economía mundial”.

China sólo representa un 1,3% del MSCI World y un 4,7% del MSCI ACWI (índice que combina mercados desarrollados y emergentes), si bien su peso asciende al 18,02% en el fondo GDP World Equity, gestionado por Egeria y asesorado por Serfiex. El fondo lo que hace es corregir la infrarrepresentación de China en los principales índices bursátiles. Comparativamente, Estados Unidos equivale a entre un 51% y un 61% en estos dos índices de MSCI y, Europa, a algo más de un 22% en ambos.

UN MAMUT CON RIESGO DE VOLATILIDAD Y BURBUJA

En señal de reconocimiento de la mejora de la accesibilidad global a los mercados chinos de renta variable de la China continental, desde el pasado 1 de junio, el índice MSCI ha incluido acciones chinas de clase A en su índice de mercados emergentes. Antes de la inclusión de estas acciones en el MSCI Emerging Markets, China ya representaba un 30,5% del mismo por capitalización bursátil. Con la entrada inicial de las primeras A-shares, su peso se ha elevado al 31,9%. Las incorporaciones podrían aumentar de forma considerable a futuro si el MSCI decidiera incorporar el 100% de la capitalización ajustada por el capital flotante de ciertos títulos (frente al 5% actual). En ese caso, el peso de China podría ascender al 42,8%.

La inclusión de dichos activos en el índice implica la compra de acciones de clase A por parte de inversores pasivos. Además, incitará a los inversores activos sin exposición a acciones de clase A a incluirlas en sus carteras.

La introducción de las acciones de clase A chinas favorece la presencia de China en el índice, pasando así “de una mera representación a un verdadero mamut en el índice”, indican Erianna Khusainova y Alex Lai, gestores de Lazard Asset Management. Y esto tiene consecuencias para los inversores en mercados emergentes.

China ha tenido un efecto desproporcionado sobre la volatilidad del índice a medida que ha ido aumentando su peso en el mismo. Si en 2001 China representaba un 6% del índice, siendo responsable únicamente del 7% de la volatilidad del mismo, en 2017 el peso medio de China ha aumentado hasta rozar el 28% y, sin embargo, es responsable del 35% de la volatilidad del mismo.

El riesgo de capitalización bursátil va implícito en la composición del índice. Cuánto más cara es la acción, más porcentaje ostentará en un índice de capitalización ponderada, lo que “podría conducir a una exposición excesiva y no deseada a burbujas bursátiles o acciones sobreinfladas”, advierten desde Lazard.

Los pros de invertir en China: gran aportación al PIB mundial y sin efectos devastadores por la guerra comercial

Un ejemplo clarividente fue lo sucedido con la renta variable nipona a finales de los 80 y comienzos de los 90. Los inversores pasivos en índices ponderados por capitalización que invirtieron durante los años posteriores a que el índice japonés ponderado por capitalización se duplicara en la década de los 80, vieron en la década posterior como tres cuartas partes de la exposición de su país se evaporó.

Así, los gestores que inviertan en emergentes con el foco puesto en China y siguiendo este índice, en especial los pasivos, podrían verse abocados a una gran corrección o a una alta volatilidad.

DESINFORMACIÓN EN LAS EMPRESAS CHINAS

Narciso Benítez, gestor del fondo Abante Quant Value Small Caps, utiliza un sistema cuantitativo de inversión que busca compañías excepcionalmente rentables y baratas con relación a su valor contable. Además, su algoritmo de búsqueda incluye parámetros para señalizar aquellas compañías con riesgo de fraude.

Los contras: alta volatilidad, posibilidad de burbuja y desinformación

“En China, y más entre las compañías pequeñas, el fraude con números que son directamente inventados ocurre con suficiente frecuencia como para que una muestra de compañías seleccionadas de modo cuantitativo corra el riesgo de contener una proporción demasiado alta de manzanas podridas”, alerta, un problema que “debería ser mucho menos grave si uno invierte en una selección más amplia del mercado, a través de un índice o en compañías grandes que están sujetas a mucho más escrutinio”. No obstante, desde que montó el fondo, ninguna compañía china forma parte de su cartera, para evitar los riesgos de la desinformación, aunque en ellas se den anomalías de mercado que podría rentabilizar.

El gestor prefiere ganar exposición a la economía china a través de empresas australianas y de Hong Kong, que “vienen de una larga tradición anglosajona de respeto hacia los números que se hacen públicos”.