Bolsamania

El tiempo en el que los grandes taquillazos eran magníficas películas ha muerto

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Hay algo dentro de la industria del cine que ha empezado a preocuparnos. Llevamos ya varios años en los que la separación entre taquillazos y películas de calidad de ha hecho patente, lo que nunca había sido así. Desde los tiempos del Hollywood de los estudios, el hecho de tener una buena cantidad de dinero en la mano generaba la obligación de firmar una película de la mayor calidad posible. De hecho, incluso cintas con menos dinero aspiraban a reventar taquillas a base de firmar grandes resultados creativos.

Ahora, todo eso ha muerto. La fractura se ha vuelto profunda, lo que ha generado que las películas de calidad y los taquillazos vayan por caminos distintos. Sorprende ver como muchas cintas prescinden descaradamente de un guión, rozando un simplismo que llega a sonrojarnos. Del mismo modo.

Hubo un tiempo en el que se hacían películas como E.T., El sexto sentido, Forrest Gump, Terminator 2, Indiana Jones, Tiburón, Bailando con lobos, Gladiator o Regreso al futuro. Esta enumeración a penas representa la larga lista de cintas que, con alto presupuesto, lograron convertirse en taquillazos impresionantes a base de enorme calidad. A día de hoy nos encontramos con alguna que otra pequeña excepción, pero lo cierto es que la entrada del nuevo milenio nos ha dejado tiesos. Principalmente a lo largo de los últimos años, resulta tarea complicada imaginar un blockbuster que arrase en taquilla y que muestre singular calidad. El Batman de Nolan o la primera entrega de Los Vengadores serían de las pocas alegrías de un tiempo en el que se nos ha convencido de que da igual todo si hay el suficiente ruido.

Evidentemente, no decimos que lo ideal sea ver películas independientes iraníes en blanco y negro (que también tienen su aquel), sino que alguien está tomando por tonto al público o intentando convertirlo en tal cosa. En cualquier caso, los sucesivos batacazos de las superproducciones de estos dos últimos años podrían haber comenzado a demostrar que nos estamos hartando un poco de que más dinero sólo signifique más ruido.

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