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Cine argentino: “Tiempo de valientes”

En “Tiempo de valientes” tenemos un brillante ejemplo de cómo la comedia y la acción se pueden conjugar de forma más que correcta y armoniosa dando como resultado una de las grandes películas del cine allende los mares del Pacífico, aunque el mérito del producto bien hecho no se debe exclusivamente a los dos géneros estrella que toca, sino, en primer lugar, a estar basado en un guión sólido, con pocos cabos sueltos, o más que con pocos cabos, con pocas preguntas irresolubles para el espectador, una muy buena dirección y unas actuaciones impresionantes, al borde de la perfección.

Un psicoanalista argentino, los que más labia tienen en todo el planeta Tierra, es llamado por el departamento de policía para cumplir con una especie de servicio comunitario, pues cometió una pequeña infracción de tráfico que, en vez de ser saldada con una multa o, incluso, un juicio, estimaron que resultaría más lamentable que prestara ayuda como psicólogo cuando se le necesite. Y, en efecto, hay un agente que está decaído y angustiado porque su mujer lo ha convertido en un cornudo. Este arranque de “Tiempo de valientes” ya indica que estamos ante una comida un tanto insólita. Si bien las parejas policíacas no son la originalidad suprema dentro del mundo del cine, aquí hay que recordar que no se trata de una pareja al uso: uno no es más que un comecabezas y el otro sí, un policía algo particular.

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Diego Peretti y Luis Luque son respectivamente la pareja protagonista de “Tiempo de valientes”, ¡y qué gran elección! Esa nariz que se gasta el amigo Peretti habla por sí sola, pero sus cualidades, por supuesto, no terminan ahí. El tipo es una mina para las comedias y en España se han dado cuenta de eso porque le han dado algunos papeles en producciones nacionales como “Maktub”, “En fuera de juego” o “Al final del camino”, que la echaron hace poco en televisión. No obstante, también se desenvuelve bien mostrándonos matices dramáticos y melancólicos. En “Tiempo de valientes” está soberbio como terapeuta-policía. Luis Luque, sin embargo, ha sido un descubrimiento para mí. Si lo conocía, ha sido de pasada en alguna cinta y lamentablemente no le presté la consideración que merece. En esta película se desenvuelve como un buen actor. Parece un policía “pelotudo”, por eso de que está gordito, desanimado y con los cables cruzados. Solo el agente Diaz es capaz de apuntar a la mujer del psicoanalista con una pistola para que confiese si es infiel o no.

En fin, si me quedo alabando a los actores, no terminaría jamás la reseña porque ambos me han gustado muchísimo y me han hecho pasar un momento formidable. Los secundarios también hacen un buen papel, en especial voy a destacar precisamente a la mujer del terapeuta que la interpreta Gabriela Iscovich porque nos da dos o tres escenas cómicas que son impagables.

tiempo05[1]Bueno, en “Tiempo de valientes” parece que la comedia está más que garantizada con la pareja principal, ¿verdad? Y se hace más que evidente que el psicoanalista termina cumpliendo como policía y el policía como psicoanalista, lo cual siempre tiene su gracia. Además, la ingenuidad del terapeuta da pie a muchos episodios desternillantes, pero, ¿qué ocurre con la parte de acción? ¿Está a la altura? No creo que para los más exigentes lo consiga. En algunos momentos puede dar la sensación de que la trama de la corrupción es un poco cutre si la comparamos con las grandes conspiraciones que han desfilado por nuestros ojos en otras producciones, pero si esto no te importa tanto y prefieres algo más real, entonces vas a disfrutar también la parte de acción, la ejecución policial, la resolución del meollo, que no es épica, pero sí efectiva.

Para concluir, el último punto que quiero resaltar no solo atañe a esta película, sino al cine argentino en general (y esto, cuidado, significa que hay excepciones). Ellos utilizan caras normales. Las mujeres no son despampanantes, los hombres no son arrancados de las páginas centrales de una revista. No son modelos, son actores. Encontrarse a gente común en la gran o en la pequeña pantalla hace que la historia sea más cercana. La verdad es que yo le daría más nota solo por esto.

Y como conclusión, diría que “Tiempo de valientes” es una elección formidable para ver este mismo fin de semana: garantiza 110 minutos de pasárselo bien. El guión y la dirección corren a cargo de la misma persona, Damián Szifrón, a quien le imitamos dos series en España, “Los simuladores” y “Hermanos y detectives”. Espero que no intenten hacer un remake de “Tiempo de valientes”. Es perfecta tal y como está.

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