Bolsamania

Regresa “Downton Abbey” en su cuarta temporada

“Downton Abbey” llegó en el 2010 de la mano de Julian Fellowes, un conocido escritor de ficción en la televisión británica que cuenta con algunas interpretaciones, algunos libros y algunas producciones: un poco de todo, como quien dice, pero, desde luego, su talento reside más bien en crear con sus manos y su cabeza pelada que en todo lo demás. “Downton Abbey” es un gran ejemplo de ese talento del que hablo y cualquiera de su espectadores puede corroborarlo sin atisbo de duda, ¿a que sí?

Cuarta temporada de “Downton Abbey”

Tras el trágico final que cerraba el especial de Navidad de la tercera temporada, la vida sigue tanto en Downton como en la casa señorial. El primer capítulo se emitió el domingo pasado y he dejado cierto tiempo prudencial para poder hablar sin que los spoilers os duelan demasiado, aunque en esta serie no son tan importantes (salvo dos o tres) porque se trata más de recrearse en el cómo más que en el qué. Es una delicia seguir las vidas de los criados y los señoritos aunque uno sepa más o menos a qué atenerse.

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9,5 millones de espectadores -si nos podemos fiar de los audímetros- siguieron la vuelta de la serie en el canal ITV (más todos aquellos que no se pueden computar porque nos buscamos las habichuelas para verla). La acción arranca seis meses después de. El pequeño George tiene a una madre de luto, alejada del mundo de los vivos, reflexiva, recreándose en el dolor de la pérdida, mustia, desganada, pero tan desagradable como siempre. El abuelo Crawley no ayuda demasiado, pues es de la opinión que la mujer debe pasar el dolor y mantenerse aislada para no turbarse. El cuñado, sin embargo, considera que Mary necesita cualquier estímulo para poder ser la misma de siempre y darle a George lo que necesita, que es una madre más participativa. Mientras tanto, Nanny West se ocupa tanto del chiquitín como de la hija que Branson tuvo con Sybil.

Aunque el recibimiento es bastante amargo y la primera imagen sugiere una tristeza arraigada en los corazones de los habitantes de Downton Abbey, ya sabemos que es una serie que es capaz de combinar elegantemente el drama con la ternura, la comedia con la aridez, la tensión con el mero disfrute, el placer de ser espectador. Vemos que en el primer capítulo no ha perdido su capacidad para conmover, sea como sea, gracias a sus variopintos personajes.

downton abbeyLa primera novedad con la que contamos es que O’Brien, aquella sirvienta que se hacía odiar por sus insidiosos planes urdidos incluso a espaldas del que fue un compañero de maldades, se ha marchado sin decir nada con la madre de Lady Rose MacClare para aprovechar una oportunidad de ascenso y ver nuevas tierras. La segunda es que, al parecer, tenemos personaje nuevo con la niñera, un personaje que creará fricciones con el criado Thomas Barrow.

Lo demás sigue en la misma línea. Lo cierto es que “Downton Abbey” juega en una línea muy similar a “Llama a la comadrona“: son series donde la acción trepidante apenas tiene cabida, pero la cercanía de las historias, la facilidad para identificarnos con algunos problemas o, al menos, interesarnos por ellos, la ternura que transmiten sin llegar a ser empalagosa o las injusticias inevitables, los temores más simples -una batidora que podría reemplazar el trabajo humano en un futuro, por citar un ejemplo- y esos personajes entrañables, incluso los más desagradables como O’Brien, de quien lamento profundamente su pérdida, hacen que el inicio de la cuarta temporada sea prometedora

No hay muchas sorpresas, pero sí algunas escenas que requieren toda nuestra atención y disposición porque la exigen a gritos, otras que nos hacen sacar una sonrisilla cómplice o nos impacientan por lo que está por venir.

Al contrario que ocurrió con el primer capítulo de la segunda temporada, el cual me pareció vomitivo hasta decir basta y un declive que estaba convirtiendo a esta preciosa serie en algo parecido a una telenovela de época -con muy buena fotografía, eso sí-, éste me ha parecido un buen inicio. No sé si tan prometedor como la tercera, que remontó muy bien todo lo que la anterior la había estropeado, pero, al menos, con que se mantenga en un nivel similar yo ya me doy por satisfecho.

La próxima cita con “Downton Abbey” la tendremos el domingo 29. Antena 3 tiene comprados los derechos de emisión, pero aún no sé para cuándo prepara su estreno. Tal vez con un par semanas de diferencia o algo más, porque ya está con las promos.

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