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¿Realmente son tan buenas? Ocho películas sobrevaloradas (I)

A sabiendas de que el cine es, por encima de todo una cuestión de gustos comenzamos hoy el análisis ocho cintas consideradas auténticas obras maestras. La cuestión es “¿realmente lo son?” No cabe duda de que todas las películas de esta lista son magníficos ejercicios cinematográficos, pero desde Alucine queremos cuestionar si realmente rompen la barrera que separa a las grandes películas de las que ya hemos denominado “obras maestras”. Ante todo, el aquí firmante quiere disculparse de antemano por si llegase a herir alguna sensibilidad cuestionando a estas poderosas obras a las que respeto profundamente.

Amelie (2001): Todo un espectáculo para los sentidos. Jean-Pierre Jeunet firmaba hace más de una década la cinta que seduciría a toda una generación de espectadores. Los colores, el carisma de los personajes, la originalidad de trama y narración… pero ¿hay algo detrás de la pintura? Cuando se mirá tras su aromática apariencia lo que se encuentra es una película vacía de contenido y con personajes tan inverosímiles que la empatía inicial acaba mutando en indiferencia. Del mismo modo, las situaciones más emocionantes de la obra se resuelven con excesiva torpeza y dilación. ¿Obra maestra?

2

Cadena perpetua (1994): Nadie puede discutir que la película de Frank Darabont es una auténtica joya y, para muchos el mejor drama carcelario de la historia. De ahí que sea fácil encontrarla en cualquier “top ten” de “las mejores películas de la historia”. Una historia amable, narrada con habilidad e interpretada con maestría son los argumentos de “Cadena perpetua” pero ¿puede ser que la voz de Morgan Freeman nos embriague en exceso? Lo cierto es que todo fluye con mucha fluidez. Demasiada. La cinta va perdiendo “mala leche” a medida que avanza cayendo en cierto convencionalismo. ¿Realmente está a la altura de “Papillon” o de “En el nombre del padre”?

3

Lo que el viento se llevó (1939): Un auténtico clásico de la cinematografía mundial. Cuando Victor Fleming decidió unir a Vivien Leigh y a Clark Gable en la gran pantalla con la Guerra de Secesión como telón de fondo, poco podía imaginar que su historia pasaría a los tiempos como la más grande historia de amor. Frases, momentos y personajes para el recuerdo. Cine con mayúsculas. Para muchos la mejor película de la historia. Pero lo que debemos preguntarnos es si puede considerarse como tal a una obra que tras dos imponentes actos, llega a un tercer acto de más de una hora de duración en la que la cinta se convierte en un simple culebrón sureño y donde solo se dan vueltas y vueltas a unas emociones y situaciones ya vividas repetidamente en los primero 150 minutos.

4

El indomable Will Hunting (1997): Estupenda película del director Gus Van Sant en la que Matt Damon interpreta a un joven de asombrosa inteligencia, pero demasiado rebelde. Solo un bohemio profesor (Robin Williams) ejercerá como maestro del conflictivo joven para ayudarle a sacar lo mejor de si mismo. Sobria, emotiva, poderosamente dialogada y acertadamente interpretada, “El indomable Will Hunting” lograba nueve nominaciones a los Premios de la Academia y se anclaba en la memoria colectiva como una de las grandes cintas de la década. Todo ello porque, por algún motivo desconocido el público en general pasaba por alto la asombrosa previsibilidad de la trama y la ensalada de tópicos y lugares comunes de la cinta. ¿Es mejor “El indomable Will Hunting” que otras obras de Gus Van Sant como “Elephant” o “Drugstore Cowboy”?

5

 (PARTE II)

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