Bolsamania

Pese a no tener ningún premio… ¿Es Harrison Ford el actor más importante de las últimas cuatro décadas?

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Echemos la vista atrás. Fijémonos en los centenares de grandísimos actores que han conseguido cautivarnos y realizar poderosas aportaciones al mundo del cine en las últimas cuatro décadas. Inmediatamente nos vienen a la mente intérpretes de la talla de Robert De Niro, Jack Nicholson, Al Pacino, Dustin Hoffman o Robert Duvall. Todos ellos nos han regalado papeles maravillosos en películas tremendas. Sus estanterías están llenas de los premios más prestigiosos y su talento está fuera de cualquier discusión, pero… ¿Hay un actor más importante que todos ello en las últimas décadas? Nuestra respuesta es un rotundo “sí”.

Esto no es una balanza de talento, sino un calibrado de repercusión y emocionalidad. Ahí nadie puede compararse al bueno de Harrison Ford. A sus 77 años, Ford ya puede presumir de llevar más de cincuenta en esto del cine. Un tiempo que ha aprovechado mejor que nadie. La aspiración del actor nunca fue la de ganar un Oscar o que la gente le recordase como el gran actor de la historia. Lo suyo es otra cosa. Ford siente y disfruta el cine como nadie, es un enamorado de su trabajo.

“Realmente quería ser actor porque me parecía que estaría bien vivir la vida de otras personas. Me gustaba la idea de contar historias y compartir emociones”, declaraba el propio Harrison Ford recientemente. Esas palabras lograban atrapar la esencia de una concepción del cine que le ha llevado a ser el actor más querido por el público. El rostro de Ford es como de la familia. La pose seria y adusta del hombre que camina por el mundo no es más que la máscara de un tipo cercano y afable. Una imagen que cae cuando se pone frente a las cámaras y nos regala lo mejor de si mismo.

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Tres películas de “Indiana Jones” (la cuarta la pasamos por alto), la trilogía original de “Star Wars”, la poesía hecha ficción de “Blade Runner”, la trepidante “El Fugitivo”, “Único testigo”, “Juego de Patriotas”, “Armas de Mujer”, “Frenético”, “Presunto inocente”… así podríamos pasarnos el día entero. No es para menos, ya que sus obras menores también logran atraparnos con su sola presencia.

Lo más asombroso es que, 50 años después de empezar todo, Harrison Ford es capaz de convertir a “Star Wars: El despertar de la Fuerza” en el mayor evento cinematográfico que se recuerda. Este tipo es muuuuuy grande.

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