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¿Pero esto qué es? – “Grave Encounters 2”

Nueva edición de “¿Pero esto qué es?” con las películas de terror más absurdas, fuera de lugar e idiotas que se han hecho y que un servidor ha tenido la desgracia de ver. “Grave Encounters 2” es absolutamente espantosa en todos y cada uno de sus aspectos, pero lo que más me pone los pelos de punta es que he sido capaz de verla hasta el final, movido por un impulso que aún hoy desconozco.

Para ir calentando motores, debemos remontarnos a “Grave Encounters”, la primera parte de esta serie canadiense, cuyo argumento, bastante típico, nos presenta a un grupo de jóvenes que van a grabar un capítulo de misterio acerca de las locuras y horrores que acontecieron en un hospital mental abandonado. Allí se encuentran con el jardinero y el celador, que les explica por encima la historia y se ven obligados a mentir acerca de las presencias espirituales. La propuesta de ese episodio es pasar una noche dentro del psiquiátrico y buscar elementos paranormales con los que aderezar el programa. Por supuesto, un médium es contratado por Lance Preston (Sean Rogerson), el presentador de “Grave Encounters” para que le ayude con algunas tomas y al principio todo es jauja, sin embargo, dentro del psiquiátrico ocurren algunas cosas aterradoras y una vez que descubren que el mismo edificio está vivo, no van a poder abandonarlo.

Que bueno, siendo benevolentes, podemos dejar esta cinta como algo pasable y entretenido que no aporta frescura al género, pero que se soporta bien dentro de lo que cabe.

En fin, volviendo a lo que nos ocupa hoy, en “Grave Encounters 2“, se da a entender que lo que ocurrió en la película precedente no fue más que ficción y así se vendió cuando se recuperó de algún modo la filmación. Ahora el grupo de jóvenes está compuesto por unos estudiantes de cine que dicen que el terror ha muerto, que no hay genios en su generación como los de antes y demás. Menos mal que los tenemos a ellos, que vienen a salvarnos.

Alex Wright (Richard Harmon) se obsesiona con la realidad de “Grave Encounters” y va a Los Ángeles para hablar con el supuesto productor. La película se ríe un poco de sí misma cuando muestra a The Vicious Brothers como un par de tontos que simplemente habían prestado su nombre para que aquella película auténtica pudiera tener unos directores, aunque fueran unos como ellos. Alex no se queda contento con la información que recibe y decide entrevistar, junto a su equipo, a la madre de Lance Preston, el presentador desaparecido. Luego, por supuesto, deciden ir a Canadá y visitar el centro psiquiátrico pensando que van a ser más listos que los anteriores protagonistas, pues llevan gps militares, bocinas de estadios y demás artilugios que claramente van a quedar invalidados tan pronto como Collingwood haga revivir sus paredes.

Grave-Encounters-2-critica

Lo mejor de “Grave Encounters” está en, desde luego, el interior del manicomio, pues Lance Preston aún sobrevive allí comiendo ratas y comportándose como un cavernícola, aunque al encontrarse con esos asustados chicos poco a poco va recuperando su condición de presentador.

Todo lo demás, sin embargo, es excecrable y siento ser tan duro con esta palabra, ¡pero es que no hay otra mejor que lo describa! Ni uno de los sustos que hay pensados para esta segunda parte logra conseguir su efecto, ni uno solo, y os aseguro que no estaba viendo la película solo. A todos nos aburrió por igual.

John Poliquin se encuentra detrás de la dirección de la segunda parte y The Vicious Brothers del guión. Los tres alegan que querían hacer algo diferente, que la historia es fresca, entretenida, atractiva, que el público se ha quedado encantado, etc. Yo creo que hicieron un pase especial para menores de 10 años, que son los únicos que pueden asustarse y asegurar que la película es espeluznante. Ni siquiera me pareció bien hecha desde un punto técnico: repetían los recursos de la primeras y ya de paso, como el alumno que copia un examen ajeno, los mismos errores.  El terror empleado en “Grave Encounters 2” puede resumirse en caras de bocas muy grandes a la luz de una cámara de visión nocturna y gritos, gritos y más gritos. Es una tortura visual que recomiendo encarecidamente a las mentes más perversas.

Con salvar un alma de ver esta película, ¡me doy por satisfecho! No desoigáis mi advertencia y tened en cuenta esta crítica de “Grave Encounters 2”.

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