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Películas que necesitan desesperadamente un remake: “Extraños en un tren”

Para leer este artículo, se presume el conocimiento de la trama y de los personajes de la película mencionada. De lo contrario, ¡carece de toda gracia! Puedes intentarlo, pero los spoilers están a la orden del día.

Extraños en un tren (1951)

Alfred Hitchcock siempre será recordado como uno de los cineastas más grandes de la historia; un auténtico conocedor de los trucos e intríngulis del séptimo arte como ninguno. Pero, a veces, también resulta irritantemente sobrevalorado. No todo lo que ha tocado este hombre se ha convertido en oro. Te guste más o te guste menos, esto debes admitirlo.

Su “Extraños en un tren” es una aberración de dimensiones espaciales, y eso que empieza genial. No voy a meterme con la ejecución visual, pues es casi el único aspecto impecable de la cinta y una demostración acertada de su estilo, un “ejercicio cinematográfico”, como lo llaman por ahí.

Hitchcock apuesta más por la forma que por el contenido y eso pasa factura. “Extraños en un tren” ha envejecido mal y no hay paliativos para afrontar la gran decepción que produce al espectador de hoy el visionado de esta película. Pocas cosas hay más ridículas que su final, aunque el guión en sí está sembrado de estupideces.

Pero, ¿por qué “Extraños en un tren” merece un REMAKE?

Técnicamente, ya ha habido remakes de “Extraños en un tren”, pero necesita uno en condiciones, uno de un visionario atemporal que sepa darle el toque del libro en el que se inspira. Patricia Highsmith, no lo voy a negar, es una de las escritoras más interesantes con las que me he topado y una gran exploradora de la psique humana. Lo que ella propone es muy diferente de lo que Hitchcock dispone: todo hombre puede ser un asesino en potencia, tan solo hay que encontrar la situación y/o condición ideal.

El reconocido director se pasa este principio por el forro de sus célebres gónadas y no solo no cumple con él, sino que convierte al protagonista en un héroe. Divaga, se va por las ramas y se olvida del conflicto moral que la trama original sugiere; Guy Haines se convierte en un personaje dolorosamente plano frente a los matices que le da Highsmith en su ópera prima.

También sobran las escenas ridículas, los cambios de profesiones y el final del tiovivo con el que estoy profundamente traumatizado. Otras cosas, sin embargo, están bien colocadas. El asesinato del antagonista (no especifico si muere o si mata), Bruno, es espectacular. Hitchcock hace que te pongas del lado oscuro porque quieres que suceda, sientes el cosquilleo por dentro diciendo “hazlo, hazlo, acábalo”. Miriam, la insoportable mujer de Guy que no va a concederle el divorcio porque es una harpía hecha y derecha, también sabe atraer el odio del espectador inequívocamente. Hasta aquí puedo contar las virtudes de la película (en lo que se refiere a contenido. De las formas, reitero, no tengo queja.)

En definitiva, “Extraños en un tren” merece un remake porque alberga una gran idea con gran potencial. ¿Qué director creéis que podría encargarse de darle un repaso y trabajar con la esencia de la trama? Cuéntaselo a Larry.

*Actualización. Parece ser que el atrevido director es David Finch con Ben Affleck. El remake de “Extraños en un tren” es ya un proyecto en marcha. Casi me trago mis propias palabras…

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