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Ópera prima: “Malas tierras” de Terrence Malick

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Terrence Malick se ha convertido en uno de los cineastas reverenciados por medio planeta gracias a sus últimas aportaciones. Con su vuelta al cine tras décadas de silencio nos regaló La delgada línea roja, una de las mejores películas de temática bélica de los últimos años. Coincidió en el tiempo con Salvar al soldado Ryan de Spielberg y la superó con creces. El estilo poético de Malick mostró la II Guerra Mundial desde otro prisma. Esta originalidad de la propuesta del director estadounidense empezó a enfangarse con El nuevo mundo.

Cannes se rindió a sus pies gracias a El árbol de la vida. Y le brecha se abrió definitivamente. Unos le declararon amor eterno y otros le dedicaron todo tipo de improperios. Malick llevó al extremo su estilo plagado de monólogos interiores, imágenes de gran belleza y vertebración poética que puede llegar a exasperar a muchos. Con To the Wonder, el cineasta norteamericano parece avisar de que no está en sus planes cambiar.

Para encontrarnos con su ópera prima debemos viajar a 1973. Malick solo tiene 30 años y escribe un guión basado en hechos reales. Una joven pareja se ve envuelta en un suceso violento y debe huir atravesando el Medio-Oeste estadounidense. La historia no tiene gran originalidad, pero Malick muestra su categoría a lo largo de todo el metraje.

Martin Sheen y Sissy Spacek lideran el reparto. Sheen interpreta al joven forajido. Un James Dean de pueblo, nihilista, arrogante e inconsciente, incapaz de asumir la responsabilidad de sus actos. Spacek es una adolescente desarraigada que vive en una burbuja a punto de estallar. La aparición de Kit en su vida es el detonante que pone patas arriba su vida.

Malas tierras es la otra cara de la moneda de películas como Bonnie and Clyde. El lado amargo de una historia de amor, violencia y evasión. En la segunda parte de la cinta, Malick aporta pequeñas pinceladas poéticas con un maravilloso uso de la banda sonora. A diferencia de alguna de sus cintas posteriores, la cinta destila frescura y vitalidad y carece de envaramiento. Una ópera prima deslumbrante, atrevida y certera.    

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