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Ópera Prima: “Cabeza borradora” de David Lynch

eraserhead

Sección Ópera Prima

Hay muchos adjetivos y términos sobreexplotados en la crítica de cine. Películas fallidas, obras maestras, películas sobrevaloradas, infravaloradas… Estos dos últimos adjetivos son curiosos. ¿Qué es una película sobrevalorada? ¿Sobrevalorada con respecto a qué? Cintas que no nos convencen, no entendemos por qué gustan tanto y terminamos poniendo pucheros mientras gritamos a los cuatro vientos que los demás están equivocados y nosotros tenemos razón. Las infravaloradas, sin embargo, son películas que nosotros ‘sabemos’ que son buenas y, en cierta manera, perdonamos condescendientemente (o no) ‘la ignorancia’ de los demás al no valorarlas en su justa medida…

David Lynch es un director sujeto a una ingente cantidad de tópicos. Muchos de los que lo aman o los que lo odian repiten una y otra vez los mismos términos y suelen entrar en guerra abierta, unos para defender a su ídolo y otros para atacar a uno de los fraudes más grandes de la historia del cine. Pero como diría Hitchcock, calma, solo son películas.

Nos hemos dedicado a un gran número de óperas prima, pero ninguna como la de David Lynch. La trayectoria del director de Montana ha tenido algunos altibajos, pero en general se ha mantenido a un alto nivel. Con Inland Empire parece que ha puesto fin a su carrera, al menos como director de largometrajes. Son casi 50 años los que lleva este hombre detrás de las cámaras a pesar de haber rodado solo un puñado de películas.

Tras realizar una serie de cortos, a principios de los 70 se aventuró con su primer largo tras recibir una llamada que cambió su vida. Era el American Film Institute que se interesaba por su trayectoria. Premió uno de sus cortos que le serviría para producir su siguiente proyecto. Pero Cabeza Borradora tardó más de 5 años en finalizarse por problemas de financiación.

¿De qué va Cabeza Borradora? ¿Es una historia infumable, repugnante e incomprensible? Lynch ofrece su visión sobre el compromiso, el sexo, la relaciones de pareja y el temor a la paternidad. Pero todo ello lo hace con un estilo cercano al expresionismo alemán, con una fotografía en blanco y negro muy cuidada y una puesta en escena que más adelante aplicaría al resto de sus películas.

Muchas óperas primas pecan de falta de pericia o ingenuidad. Cabeza Borradora no. Al contrario, es la película más potente de Lynch, a la altura de títulos como Mulholland Drive. La capacidad sugestiva de su cine se muestra en todo su esplendor en su ópera prima. Lynch, un incansable viajero a las profundidades del alma humana, inaugura su peculiar forma de convertir lo cotidiano en único. Una moqueta no es solo una moqueta, un radiador no es solo un radiador…  Visceral, angustiosa, brutal, provocadora y sugerente, Eraserhead es una película atemporal, una pieza única. Séptimo arte.

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