Oda a Hayao Miyazaki, el gran maestro de la animación

El mundo de la animación no se puede entender sin Walt Disney, pero hay un hombre a la altura de tan emblemática leyenda. El 5 de enero de 1941, a las puertas de la Primera Guerra Mundial, nacía en Japón un muchacho llamado Hayao Miyazaki. Por aquellos días, el señor Disney rozaba ya la cuarentena. Poco podía imaginar un talento comparable al suyo veía la luz por vez primera en la otra parte del mundo.

Tras unos primeros años de carrera en los que iniciaría su relación con el mundo de la animación de la mano de Isao Takahata colaborando en las míticas series Heidi y Marco, Miyazaki dirigiría su primera serie en 1978 con Conan, el niño del futuro y solo un año después daría el salto al mundo del largometraje gracias a El Castillo Cagliostro. A partir de ese momento, Miyazaki fundaría su propio estudio con el que produciría todas sus obras futuras: Estudios Ghibli.

Nausicaä del Valle del Viento, Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La Princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, El castillo ambulante, Ponyo en el acantilado… Todas ellas forma ya parte imprescindible del patrimonio cinematográfico mundial. Un buen puñado de joyas facturadas por la mano de este auténtico artesano de los sueños llamado Hayao Miyazaki, ganador del León de Oro y del Oscar a la Mejor Película de Animación.

Después de su retirada en 2013 tras El viento se levanta, Hayao Miyazaki anunciaba hace días su regreso. Con 80 años, el maestro volverá a ponerse al frente de una nueva película para Studio Ghibli. Un momento que hemos considerado adecuado para subirnos a una silla delante de Miyazaki y decirle “¡Oh, capitán, mi capitán!”.