Bolsamania

Michael Keaton o la estrella que fue mucho más grande tras su resurrección

Hollywood es implacable. La industria del cine siempre ha demostrado una asombrosa capacidad para hundir carreras con la misma facilidad que las encumbra. Pese a que no suele dar segundas oportunidades, no faltan casos de grandes estrellas que, después de caer en el olvido durante años, volvieron por la puerta grande. De hecho, algunos como nuestro queridísimo Michael Keaton incluso han logrado ser más grandes que en lo que siempre creímos que fueron sus buenos tiempos.

Nadie habría imaginado que el mismísimo Batman podría terminar por desaparecer del panorama. Michael Keaton lograba alcanzar la cresta de la ola gracias a sus papeles del Hombre Murciélago o Bitelchús junto a Tim Burton. Los 80 y los 90 serían suyos, pero la llegada del 1998 marcaría un punto bajo que se extendería hasta el 2014. Más de 15 años de ostracismo para un actor que volvía a la brecha gracias a RoboCop o Need for Speed. Pese a que ninguno de los filmes resultaba una maravilla, la cosa cambiaría gracias a un papel en Birdman que llenaría de premios las estanterías de su casa. Por si no fuese suficiente con protagonizar una resurrección legendaria y con que la cinta de Iñárritu se hiciese con el Oscar, el bueno de Keaton se quedaba a las puertas del Premio de la Academia al Mejor Actor. En ese momento algunos apostaban porque su resurrección terminaría ahí, pero estaban equivocados.

Al año siguiente, nuestro querido Michael Keaton volvía a ser talismán, protagonizando Spothlight, la cinta ganadora del Premio de la Academia. Inmediatamente después se subía a bordo de El Fundador para marcarse otro enorme trabajo como el creador de McDonalds. A día de hoy, su Buitre para Spider-Man: Homecoming se ha convertido en uno de los villanos que más entusiasmo han levantado dentro del universo Marvel y no tardará en presentar su reencuentro con Tim Burton para la adaptación a imagen real de Dumbo. Ahora todos se rifan a un actor que nadie recordaba y que brilla más que nunca.

Un comentario