Bolsamania

Los 8 batacazos más sonoros del año (Parte I)

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No veáis mala intención en esta pequeña lista. Lejos de burlarnos o meter el dedo en la llaga, el hecho de que le dediquemos unas líneas a estas ocho cintas es con el objetivo de que podamos darles amor entre todos. Pensemos que la inversión de tiempo y dinero de cada uno de estos proyectos ha sido considerable y que cualquiera puede cometer un error… ¡Qué demonios! ¡Castiguemos a estos cinco proyectos y sometámoslos al escarnio público por lo horripilante de su propuesta cinematográfica, por habernos hecho perder el tiempo y, en algún caso, dinero! Estos son los 8 batacazos más sonoros del pasado año:

 

Pompeya (Paul W.S. Anderson): Que alguien coja a Jon Nieve y lo devuelva al muro helado del que nunca debió haber salido. Kit Harington se dejaba engatusar para protagonizar esta superproducción de 100 millones de dolares, de los cuales 99 no están justificados. Si encima no convences a nadie para que vaya a verte, lo normal es que alguien coja por una oreja a Paul W. S. Anderson y se lo lleve a hacer películas de “Resident Evil”, que es donde nos gusta.

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Robocop (José Padilha): ¿Sois de esas personas que llevan décadas tratando de olvidar las secuelas de la mítica “Robocop”? Pues vuestro contador se habrá puesto nuevamente a cero si habéis sido uno de esos pocos insensatos que apostó por su reboot. Ahora toca olvidar también esta cinta que trataba de recuperar a la leyenda y que no recuperó ni su inversión.

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“Yo, Frankenstein” (Stuart Beattie): Se ve que a alguien le pareció buena idea eso de convertir a Frankenstein en una especie de antihéroe gótico que luchase codo con codo en la batalla entre las fuerzas celestiales y demoniacas. Suponemos también que el cuerpo de esa persona esta enrollado en una alfombra en el fondo de la bahía de Hudson.Escasean las palabras para definir esa especie de “Underworld” cutre que ni llegó a cubrir gastos.

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“Mi otro yo” (Isabel Coixet): Una de las directoras más brillantes de nuestro país se daba un salto de género y entraba en el terror como elefante en cacharrería. En el segundo minuto de la cinta ya se ha diagnosticado una esclerosis múltiple, a los siete minutos tenemos un reflejo sospechoso en el espejo del baño y a los quince un columpio se balancea solo. Esperpento de Coixet con un guión que, recitado por Goyo Jiménez nos haría partirnos de la risa.

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