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Las 9 películas que más desbandadas han provocado en salas (Parte I)

 

La historia del cine está plagada de películas mejores o peores, pero solo unas pocas son capaces de conseguir llevar al extremo las emociones de los espectadores. Ya sea por aburrimiento, dificultad argumental, asco o extrema violencia, algunas cintas han conseguido el terrible efecto de que el público abandone las salas. A las más emblemáticas les dedicamos hoy nuestras líneas, ya que estas son las 9 películas que más desbandadas han provocado en las salas.

9. Swiss Army Man (Dan Kwan y Daniel Scheinert, 2016): ‘Swiss Army Man’ explora la amistad surgida entre un náufrago en una isla desierta, y un cadáver. Ambos comenzarán un viaje surrealista y plagado de flatulencias para regresar a casa. Efectivamente, comenzar con la última aportación de la industria del cine a esta lista nos parecía la mejor idea. Daniel Radcliffe se convierte en el flatulento cadáver que acompaña a Paul Dano a lo largo del metraje de una cinta que tiene el honor de haber sido la película que más abandonos ha provocado en una sala a lo largo de la historia del Festival de Sundance de cine independiente.

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8. 127 Horas (Danny Boyle, 2010): Basada en la historia real de Aron Ralston, un intrépido montañero y escalador norteamericano que se hizo famoso porque en mayo de 2003, durante una escalada por los nada transitados cañones de Utah, sufrió una caída y quedó atrapado dentro de una profunda grieta. Tras varios días inmovilizado e incapaz de encontrar una solución alternativa, tuvo que tomar una dramática decisión. Efectivamente, la película es bastante aceptable para cualquier durante buena parte de su metraje. El problema llega con un final en el que James Franco decide amputarse el brazo para salvar la vida. Demasiado hardcore para muchos espectadores.

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7. El Club de la Lucha (David Fincher, 1999): Un joven hastiado de su gris y monótona vida lucha contra el insomnio. En un viaje en avión conoce a un carismático vendedor de jabón que sostiene una teoría muy particular: el perfeccionismo es cosa de gentes débiles; sólo la autodestrucción hace que la vida merezca la pena. Ambos deciden entonces fundar un club secreto de lucha, donde poder descargar sus frustaciones y su ira, que tendrá un éxito arrollador. Cuando la gente veía un cartel con Brad Pitt y Edward Norton como protagonistas, todos acudían felizmente a comprar su entrada. El problema era que la cinta resultaba de una radicalidad en sus formas y una profundidad en su esencia poco aptas para el público en general. El robo de la grasa suponía el límite a la tolerancia.

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