Bolsamania

Las 25 películas más lacrimógenas de la historia (Parte I)

En Alucine somos muy de flagelarnos, por eso queremos contrarrestar la felicidad propia del periodo estival que inauguraremos dentro de unos días, con nuestra lista de las 25 películas más lacrimógenas de la historia. Que sirvan también como test para calibrar a vuestros conocidos. Si alguien no llora con alguna de las siguientes películas, probablemente estéis ante un T-800 venido del futuro para eliminaros a vosotros y a Sarah Connor.

25. Big Fish (Tim Burton, 2003): La fabula de Tim Burton va caminando por la línea de lo emotivo durante todo su metraje. ¡Qué gracioso es Tim Burton! ¡Qué imaginativo es Tim Burton! ¡Qué sentido es Tim Burton!… Entonces llega el momento de volver al agua como el gran pez, momento en el que llegamos a la conclusión de… ¡Qué cabrón es Tim Burton!

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24. Philadelphia (Jonathan Demme, 1993): El prometedor abogado Andrew Beckett (Tom Hanks) es despedido cuando sus jefes se enteran de que ha contraído VIH y que es homosexual. El joven comienza entonces una particular cruzada contrarreloj contra su empresa para lograr justicia por el despido improcedente, pero ningún abogado quiere defenderle. ¡Qué mal lo pasa la criatura!

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23. Descubriendo Nunca Jamás (Mark Foster, 2004): La historia de Peter Pan ya resulta bastante triste de por si, pero la de su escritor James Barry (Johnny Depp) no se queda atrás. Cuando el hombre conoce a la familia Davis su vida cambia por completo. La mujer y los tres niños hacen despegar la imaginación de James para escribir su gran obra, pero ya sabemos lo que significa un tosido en el cine…

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22. La Lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993): Oskar Schindler (Liam Neeson) es de esos tipos con visión de negocios. En plena Segunda Guerra Mundial se monta una fábrica en la que emplea a judíos y su empresa prospera rápidamente, pero el lugar comienza a convertirse en una balsa salvavidas para cientos de judíos y Schindler en un auténtico salvador. Lo malo es que cuidar a judíos en la Alemania Nazi estaba demodé.

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21. La Lengua de las Mariposas (Jose Luis Cuerda, 1999): Dentro de la fiebre que pillamos en este país hace unos años con la Guerra Civil, probablemente esta sea la película más elegante, sobria y conmovedora. La relación maestro-alumno entre el enorme Fernando Fernán-Gómez y el joven Manuel Lozano nos regala noventa minutos portentosos de cine culminados con un final tan crudo como lírico que pone la piel de gallina solo con recordarlo.

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20. Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979): El que diga que no le dieron ganas de mandar al personaje de Meryl Streep con Thelma y Louise, miente como un bellaco. Desde esos reiterados intentos por quitarle el niño rubito a ese padre entregado llamado Dustin Hoffman, no hemos podido mirarla con buenos ojos…

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19. Bailar en la Oscuridad (Lars Von Trier, 2000): Este Lars Von Trier es muchas cosas, pero mesurado, no. Si se te pone a hacer drama es capaz de liarla parda, parda. En “Bailar en la Oscuridad” coge a Björk y la deja hecha un guiñapo. Inmigrante checa, con problemas económicos, con un niño a su cargo, traicionada por sus amigos y con una enfermedad degenerativa. Si no lloras es que estás vacío por dentro.

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18. Siempre a tu Lado, Hachiko (Lasse Hallström, 2009): La relación que une al profesor universitario Parker Wilson (Richard Gere) y a Hachiko (un perro raza Akita) desde que el hombre encuentra al animalillo abandonado es sencillamente preciosa. Cada día, Hachiko va a esperar a que su dueño vuelva del trabajo a la puerta de la estación de tren. Después de que el hombre fallezca, Hachiko vuelve cada tarde a esperar a Parker. Este nunca volverá, pero el animal decide seguir fiel a su dueño hasta el fin de sus días. ¡Ahora vas y no lloras!

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17. Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2003): ¡Mira que le gusta a Isabel Coixet hacernos llorar! La triste existencia de Ann (Sarah Poley) cambia radicalmente cuando, a sus 23 años descubre que le quedan unos meses de vida. Es entonces cuando la joven descubre lo hermoso de la vida, decide empezar a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y preparar el mundo de sus hijas y su marido para cuando ya no esté. Y mientras tanto, nosotros moqueando…

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16. En busca de la Felicidad (Gabriele Muccino, 2006): He aquí otro caso de abnegado padre. Will Smith se queda sin casa, sin mujer, sin trabajo y con un hijo pequeño a su cargo. Como por aquel entonces Jaden Smith no hacía karate ni ná, todo son gastos con el niño. Ya se sabe. Pero “el Principe de Bel Air” no es de los que se rinden y pese a las innumerables penurias (a cada cual más lacrimógena), el padrazo está dispuesto a hacer lo que sea por sacar a su pequeño adelante.

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