Bolsamania

Hoy reivindicamos… “Star Wars. Episodio II: El ataque de los clones”

Las segundas partes de trilogías nunca son un tema sencillo de gestionar. Nos referimos a esos casos en los que tres cintas forman una historia principal, por lo que las segundas entregas son obras sin un principio ni un final. Eso es lo que ocurría con star Wars. Episodio II: El ataque de los clones.

Mucha gente reniega de la cinta que supuso el retorno de la magnífica saga galáctica a su punto más oscuro, tras la infantil La amenaza fantasma. La escasa entidad del villano Darth Maul y la pesadez de Jar Jar Binks eran dos de los argumentos generalmente esgrimidos para explicar el desapego tras el Episodio I, lo que se traducía en un trato inmerecido a El ataque de los clones. Seamos justos: era imposible estar a la altura del legendario Darth Vader o del los emblemáticos personajes de la primera trilogía. Las comparaciones resultan evidentemente odiosas, pero ninguna película de la saga supuso una expansión tan atractiva del universo Star Wars, abriendo todo un nuevo universo desconocido hasta ahora ante los ojos de los millones de seguidores. Nos encontramos ante una historia que, con el tiempo, se está revalorizando. No deja de ser representativo el hecho de que para una generación de jóvenes que tuvieron su primer contacto con las dudas y con el lado oscuro de Star Wars gracias a El ataque de los clones , esta sea una de sus películas preferida.

Hayden Christensen no es ninguna joya, pero aquí tenemos el dolor de un personaje que se convertirá en el célebre Darth Vader, además del germen de lo que se mutará en la ya salvajemente oscura La Venganza de los Sith. Siempre ha sido la cinta más defenestrada de la saga, pero no conviene pasar por alto el salto de calidad ofrecido en comparación a La amenaza fantasma, así como la llegada de un tipo tan sensacional como el desaparecido Christopher Lee y su Conde Dooku.

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