Bolsamania

Esta película es nuestra mayor decepción del 2016

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La vida es cuestión de expectativas. Pese a no resultar una añada cinematográfica de muy buena calidad, lo cierto es que este 2016 se está despidiendo con varios proyectos de buen sabor. Se agradece, ya que los golpes que nos llevábamos los cinéfilos se sucedían sin piedad a lo largo del año. Muchas eran las opciones a la hora de elegir la mayor decepción del año, pero pocas podían superar a una película que, sin ser la peor, si que logró dejarnos un peor sabor de boca.

Desde que llegase a las carteleras de todo el mundo Escuadrón Suicida, no nos hemos cansado de repetir lo mismo. Nos tenían realmente encandilados. Los responsables de la campaña promocional de la película se ganaban nuestro amor eterno. Disparatada, divertida y con unos materiales promocionales absolutamente brillantes, la mezcla entre oscuridad y colores fluor se convertía en una ruptura estilística absoluta en lo referente al cine de superhéroes. Además de eso, lo puramente argumental nos seducía a lo grande. Era la película llamada a convertirse en el mayor éxito del año.

Mucho se había hablado de Batman v Superman: El amanecer de la Justicia o de Capitán América: Civil War. A priori, ambas películas debían ser las grandes triunfadoras del cine de superhéroes para el 2016. Tenían a los personajes más emblemáticos de DC y Marvel, pero una larga sombra comenzaba a irrumpir en el horizonte. Los villanos de Escuadrón Suicida se estaban convirtiendo en toda una sensación. El regreso del Joker había disparado las expectativas y esta especie de 12 del patíbulo prometía marcar un antes y un después. Poco podíamos imaginar que terminaría por ser un filme tan irrelevante y pobre en su historia. Entretenido, pero poco más.

Film Summer Preview

¿Cuál era el problema de Escuadrón Suicida? Pues su guión. Nadie pedía que fuese Casablanca, pero bien se le podría exigir una trama menos absurda. Lo que pretendía ser un filme de ruptura radical y gamberrismo manifiesto terminaba por convertirse en un ejemplo más de lo convencional. Un ente poderoso destruyendo el mundo y rompiendo cosas. La cosa ya cansa. Como bien demostraba El Caballero Oscuro de Nolan, se puede hacer cine de superhéroes con un final estremecedor y trepidante sin que este consista en sin filmar secuencias ruidosas y de destrucción. Francamente, la historia no hay por donde cogerla.

Si algo se salvaba de la quema en este filme de villanos más buenos que el pan, esa era una Harley Quinn a la que Margot Robbie daba vida de forma magistral. Algo es algo.