Esa sensacional y menospreciada cinta de vikingos llamada “El guerrero nº 13”

Siglo X. Ahmed, un noble árabe (Antonio Banderas), es expulsado de sus tierras por cortejar a una mujer. Acompañado de su mentor (Omar Sharif) emprende un viaje al Norte, donde entrará en contacto con un grupo de guerreros vikingos que tienen que enfrentarse con una horda de salvajes que atacan sus poblados y devoran a sus gentes. La profecía de una bruja, que anuncia el triunfo de los vikingos gracias a la intervención de un extranjero, anima a Ahmed a ayudarles en la lucha. 

Corría el año 1999 cuando el bueno de John McTiernan decidía viajar a tierras vikingas. Adaptando la novela de Michael Crichton, el director de Predator o Jungla de Cristal volvía a lucir talento para la acción con El guerrero nº 13 una película que, desgraciadamente, era recibida sin demasiado entusiasmo por parte de la prensa especializada. Arrebatadoramente entretenida, de ritmo ágil y con un clima terrorífico, muchos decidían darle la espalda a un filme que, echando la vista atrás, parece haber sido siempre menospreciado.

Puede que el problema de El guerrero nº13 fuese el momento en el que nos llegó. Tras unos vibrantes años 80 y 90 en lo que a acción se refiere, parece que el filme se quedaba lejos del nivel de otras cintas que veníamos de ver en esos días. Sin embargo, la perspectiva del tiempo juega muy en favor de un filme que nunca decepciona cuando quieres pasar 100 minutos a lo grande. Y es que El guerrero nº13 tenía su punto.

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