Bolsamania

El clásico de la semana: “Uno de los Nuestros”

Argumento: El pequeño Henry Hill (Ray Liotta) es hijo de padre irlandés y madre siciliana. Su infancia se desarrolla en pleno Brooklyn, rodeado de vecinos inmigrantes, con la unica referencia y aspiración de convertirse en uno de esos gángsters a los que tanto admira. Su vida es la vida soñada. Desde que tiene uso de razón, Henry siempre ha querido ser un gángster.

El protector del barrio es Paul Cicero, el patriarca de la familia Pauline. Cuando Henry mirá a Cicero, lo que ve es lo que él quiere llegar a ser. Al cumplir los trece años, el chico decide abandonar la escuela y entrar a formar parte de la organización mafiosa como chico de los recados. Henry no tardará en ganarse la confianza de sus jefes, gracias a lo cual irá subiendo de categoría hasta codearse con individuos como James Conway (Robert de Niro) o Tommy DeVito (Joe Pesci). Pero la vida del gángster no es tan sencilla como parecía…

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¿Por qué tengo que verla?: Pocos se atreveran a discutir que Martin Scorsese es uno de los grandes directores de la historia del cine. El menudo realizador, tras casi treinta películas a sus espaldas sigue demostrando con cada nueva obra que los años no pasan por él (este mismo año vuelve a sonar para el Oscar gracias a “El lobo de Wall Street”). Ningún género se le resiste al bueno de Marty, pero si en uno se siente cómodo es en el cine de gángsters. Mafia de la calle. De la real. Nada que ver con la que Coppola retrataba en su genial trilogía de “El padrino”.

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“Uno de los nuestros” (“Goodfellas” de título original) es el más fiel retrato del mundo del hampa jamás rodado y, sin ninguna duda una de las mejores cintas de la historia. Un trio de protagonistas en estado de gracia (Liotta, De Niro y Pesci) unidos al nervio con la cámara de Scorsese dan como  resultado una película absolutamente brillante. Traiciones, lealtades y músculos tensos para una cinta marca de la casa. De esa magnífica casa llamada “Martin Scorsese”.

La secuencia: Seguro que desde un punto de vista narrativo o de relevancia en la trama hay otras secuencias, pero el aquí firmante se queda con el plano secuencia que se marca nuestro amado Marty en la entrada de Henry al restaurante. Las ventajas de ser un mafioso de altura dejan alucinada a su chica, culminando tres minutos brillantes con la pregunta de la joven: “Oye. En serio. ¿A qué te dedicas?”. “A la construcción”, responde Henry. ¡Qué grande!

 

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