Bolsamania

El clásico de la semana: “La vida de Brian”

Argumento: El pequeño Brian nace en un pesebre de Belén el mismo día en que lo hace Jesucristo. Desde ese preciso instante, Brian llevará una vida paralela y plagada de similitudes a la del auténtico Hijo de Dios. De este modo, el protagonista de la cinta disfrutará de las mieles de ser tomado por el Mesías en ocasiones, pero también habrá de sufrir los momentos complicados que ello implica debido a un cúmulo de desgraciados y tronchantes equívocos.

El hecho de que la gente tome erróneamente a Brian como El Salvador del pueblo, hará que la muchedumbre siga y persiga sin tregua al joven, convirtiendo en doctrina cada cosa que dice o hace. De este modo, los pasajes bíblicos de la vida de Jesús en los que se verá inmerso el pobre Brian se sucederán de forma cómica con el telón de fondo de una Galilea sumida en el caos y la decadencia más absoluta.

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¿Por qué tengo que verla?: Nadie puede discutir que en el Olimpo del humor, los Monty Python ocupan un lugar privilegiado. El grupo de cómicos británicos alcanzaba la cumbre de su carrera en la década de los setenta. Desde entonces no se puede entender el humor sin estos seis tipos que, más de treinta años después de firmar “La vida de Brian” (1979) siguen arrancando carcajadas como el primer día. Una hora y media riéndose sin descanso es la oferta nada despreciable que nos ofrece la cinta. Lo hace a base de un humor absurdo, pero también tenaz y refinado. La película se convierte en una sátira tan brillante como inteligente. El anacronismo y la exageración han convertido a cada uno de los hilarantes gags de los que consta la obra en clásicos que forman ya parte de nuestra cultura diaria.

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“Yo digo que eres el Mesías y de eso entiendo, porque

he seguido a varios”

 Nos encontramos con la película que abandera a una generación de humoristas que será recordada eternamente. Junto a “El sentido de la vida” y “Los caballeros de la mesa cuadrada”, “La vida de Brian” forma parte de la filmografía cinematográfica y televisiva de los tipos más maravillosamente graciosos que ha visto este planeta. Un minuto en compañía de los Monty Python convierte la noche más oscura en un radiante día.

La secuencia: No dejen que se les pase ningún gag entre las lágrimas de risa derramadas por secuencias anteriores. En todo caso, por ser la más recordada y mítica de la cinta nos tenemos que quedar con un Brian crucificado y con la moral un poco baja, animado a ver el lado bueno de la vida por sus compañeros de crucifixión al ritmo de “Always look on the bright side of life”. Inolvidable.

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