El clásico de la semana: “La lista de Schindler”

Argumento: Oskar Shindler (Liam Neeson) es un hombre con enorme habilidad para los negocios y para las relaciones públicas. Su magnética personalidad le convierte en el centro de atención de cualquier foro en el que se encuentra, granjeándose la simpatía de propios y extraños. Lo que pasa es que Oskar Schindler vive en Alemania a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, en pleno apogeo del nazismo.

Así las cosas, tras la invasión de Polonia por los alemanes (1939) Schindler decide aprovechar sus buenas relaciones con los nazis para lograr hacerse con la propiedad de una fábrica en Cracovia. El hombre empezará a prosperar rápidamente gracias a la explotación de la mencionada fábrica, donde emplea a cientos de operarios judíos. Entre todos ellos destaca la figura de su gerente Itzhak Stern (Ben Kingsley), el hombre que realmente hace funcionar a la empresa.

Pero lo que en principio arranca como un negocio y una oportunidad única para hacer dinero, se va transformando poco a poco en una vía de salvación para los judíos ante el exterminio al que les someten los nazis. La fábrica de Schindler se convierte en la única esperanza para mucha gente. El carismático Oskar Schindler va olvidando su propósito inicial a medida que pasa el tiempo. Su único objetivo pasa a ser salvar al mayor número de personas posible con los peligros que ello supone.

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¿Por qué tengo que verla?: Resultaría absurdo ponernos a discutir el talento de Steven Spielberg. Su nombre viene siendo sinónimo de éxito desde hace más de tres décadas y esas cosas no ocurren sin motivo. Hablar de “La lista de Schindler” es hablar de la gran obra de un director que cuenta en su filmografía películas como “Tiburón”, “Indiana Jones”, “El color púrpura”, “El imperio del sol” o “Salvar al soldado Ryan” entre otras muchas. Imagínense entonces el calibre de la obra que hoy estamos estudiando. “La lista de Schindler” se convierte en un manual para todo aquel que quiera dedicarse a la profesión o que simplemente disfrute con el buen cine. El dominio de la técnica cinematográfica y recursos narrativos se unen, en esta ocasión, a poderosas dosis de emoción. Si eres uno de los mejores directores de la historia y encima arrancas cada plano y cada momento de lo más profundo de tu corazón, el resultado es este.

Schindlers List

“Esta lista es el bien absoluto”

 Nadie ha logrado plasmar el Holocausto con el pulso, la maestría y las crueles dosis de realidad utilizadas por el gran Spielberg y, probablemente nadie lo logrará. La cinta se hacía con siete Premios de la Academia en la gala de 1993, incluyendo las estatuillas a Mejor Película y Mejor Director. De este modo, público y crítica se rendían a los pies de una película de casi doscientos minutos y rodada en blanco y negro. Espléndida, hermosa, estremecedora, escalofriante, emocionante y, si me apuran, perfecta.

La secuencia: Uno de los personajes más aterradores que ha dado la historia del cine es el comandante de campo de concentración Amon Goeth (Ralph Fiennes). A pesar de que en más de tres horas lo que sobran son secuencias legendarias, el intento de manipulación de Schindler sobre Goeth, tratando de convencerle de que el poder no reside en castigar, sino en perdonar cuando se puede castigar se lleva la palma. El problema es que Goeth no es hombre de perdonar y lo demostrará dramáticamente en el final de la secuencia con su rifle francotirador en la mano.

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5 Comments

  1. Marco Quintana octubre 29, 2013
  2. Carolina Castillo Rios marzo 18, 2014
  3. Karlos Sierra abril 8, 2014
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