Bolsamania

El clásico de la semana: “El séptimo sello”

Argumento: Estamos en la Suecia de mediados del siglo XIV. Una nube de muerte y desolación llamada Peste Negra recorre el continente europeo, sembrando el pánico y la desesperanza en cada hogar del viejo continente. Mientras tanto, en oriente medio se están librando crueles e inútiles batallas en el nombre de Dios, con las famosas Cruzadas. Tras diez años de batallas y penurias, el caballero sueco Antonius Blovk (Max von Sydow) vuelve a su amada patria junto a su escudero, con la sensación de haber perdido parte de su vida a cambio de nada, pero cuando llega a las costas de Suecia, se encuentra con un lugar que nada se parece al que recordaba.

Nada más poner el pie en tierra, una extraña figura vestida de negro se acerca a Blovk. La figura se presenta como la Muerte y viene a reclamar la vida del caballero. Ante la situación, Blovk le propone a la Muerte jugar una partida de ajedrez, para así conseguir un poco más de tiempo y poder lograr respuestas a esas preguntas existenciales que atormentan a su maltrecho corazón. Desde ese momento iniciará un viaje a su hogar, durante el cual se le irán uniendo personajes tan diversos, como diferentes, pero siempre con la alargada sombra de la muerte a sus espaldas, reclamando un nuevo movimiento en la partida.

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¿Por qué tengo que verla?: De entre todas las joyas que nos regaló el grandísimo Ingmar Bergman, “El séptimo sello” seguramente sea la más profunda y lapidaria de todas ellas. Hablamos de una cinta capaz de seducir hasta la obsesión. El enfermizo y oscuro clima que sobrevuela toda la obra entra en nuestro cuerpo hasta embriagarnos y seducirnos de la forma insana en que esperamos cada nueva aparición de la muerte. A medida que la película y el viaje del caballero avanzan, el director y guionista nos va mostrando las distintas sensibilidades y las diferentes maneras de afrontar la implacable visita de la muerte. Desde el hedonismo convertido en nihilismo del escudero Juan, hasta el estoicismo de Karen (la esposa de Blovk), pasando por la inmensidad de dudas del caballero.

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Al borde de la vida, el miedo nos hace crear una imagen salvadora

y esa imagen es lo que llamamos Dios”

 

La composición casi pictórica de cada plano y el bello uso de el plano secuencia hacen de “El séptimo sello”, no solo una obra de referencia argumentalmente hablando, sino también todo un manual de realización y uso majestuoso de la fotografía. Bergman compone una película que funciona como una hermosa y sobrecogedora sinfonía. Inolvidable obra de un director imprescindible para entender el cine en general. Que sirva este artículo como un pequeño homenaje, a nivel personal, de un director que ha marcado la percepción del mundo del aquí firmante.

La secuencia: Como hacemos habitualmente, para no destriparles nada relevante de la cinta (si no la han visto todavía), nos limitaremos a describir la mejor secuencia de la película sin contextualizarla en exceso. Secuencia que en esta ocasión es solo un plano. La mejor de cuantas composiciones pictóricas muestra el director (ya nos hemos referido a esta faceta) con las siluetas de los protagonistas recortadas en la cresta de una colina en plena noche, caminando hacia un destino incierto.

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