Bolsamania

El clásico de la semana: “Eduardo Manostijeras”

Argumento: Es la noche de navidad. Una anciana y su nieta contemplan desde la ventana como cae la nieve. La pequeña le pregunta a su abuela de donde viene la nieve. En ese preciso instante, la anciana comienza la narración de la historia de Eduardo Manostijeras (Johnny Deep), un muchacho creado por un extravagante inventor (Vincent Price) que murió antes de poder acabar su obra, dejando al joven Eduardo con cuchillas en lugar de dedos.

Así las cosas, el chico vive aislado del mundo durante años, en una vieja y lúgubre mansión hasta que una vendedora de maquillaje (Dianne Wiest) llama un día a su puerta. Conmovida por la bondad e inocencia del joven, la mujer decide llevárselo a casa. La curiosidad inicial del pueblo se va convirtiendo poco a poco en una aparente aceptación. Eduardo empieza a formar parte de la comunidad y descubre el amor de la mano de la joven Kim (Winona Ryder), pero el joven descubrirá que, al final, los seres excepcionales como él no tienen cabida dentro de una sociedad intolerante en esencia.

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¿Por qué tengo que verla?: Nunca la palabra “magia” cobró tanto significado como en esta maravillosa obra de Tim Burton. En 1990, Burton se ponía al frente de la película que mejor representaría su estilo, tanto visual como argumentalmente. Con los elementos propios de la novela “Frankenstein o el moderno Prometeo” (Mary Shelley, 1818) y con componentes característicos del cine de Walt Disney (“La bella y la bestia”o “Pinocho”), el director mezcla amor, drama y fantasía con las dosis justas como para lograr una de las cintas más hermosas y conmovedoras que se pueden recordar.


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“A veces aún bailo bajo la nieve”

Pese a ello Burton no olvida aplicar las cuotas necesarias de crítica a una sociedad representada de un modo hiperbolizado en sus cuestionables valores. El impecable pueblo situado al pie de la colina donde se sitúa la triste mansión de Eduardo, no es más que un cúmulo de individuos anclados en la banalidad y la superficialidad. Un lugar donde no hay espacio para un chico diferente como nuestro protagonista, más allá de la curiosidad hacia lo extraño. Un mero divertimento. En este contexto trabajan director y protagonistas (maravillosa la pareja formada por Winona Ryder y Johnny Deep), con el telón de fondo de la magnífica fotografía de Stefan Czapsky y una partitura de Danny Elfman para el recuerdo. Impresionante fábula creada por Tim Burton.

La secuencia: Eduardo vive con la familia Boggs, la cual lo ha aceptado como uno más. Mientras todos colocan adornos en el árbol navideño, el joven sale al jardín en plena noche y empieza a modelar una escultura de hielo con forma de ángel. Kim sale al jardín y comienza a bailar bajo las virutas de nieve que se desprenden de la escultura, al ritmo de una de las bandas sonoras más maravillosas de la historia del cine. Sin palabras.

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