Dos Rombos: “Fuego en el cuerpo”

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El sexo y el erotismo son dos elementos fundamentales de la historia del cine. Cintas de todo tipo de géneros han incluido escenas de sexo tórridas, sugerentes, metafóricas o provocadoras. También se ha ido desarrollando con el paso de los años un género erótico que nos ha deparado grandes películas (y mucha mediocridad). El sexo vende. Está en todas partes. Pero el sexo y el erotismo en el cine pueden ser un recurso brillante y un motivo imprescindible. Con esta sección vamos recordar grandes (y calientes) momentos de la historia del cine. Esto es Dos Rombos. Niños, a la cama.

Un verano tórrido, calor sofocante en Florida. Un joven abogado pasea una noche tratando de huir del calor. Y se encuentra a una mujer con vestido blanco. Los cuerpos de William Hurt y Kathleen Turner empiezan a arder. Fuego en el cuerpo es la ópera prima de un joven cineasta llamado de Lawrence Kasdan y estrenada en 1981. Un homenaje al mejor cine negro en el que el sexo es un ingrediente muy importante. También lo era en las míticas cintas de cine negro de los 30 y 40, pero por aquellos tiempo solo se podía sugerir (Código Hays y demás).

Kasdan ya no oculta lo evidente y filma varias escenas de sexo bastante explícito. Pero lo hace con brillantez y talento. No hay escenas de cama por aquí y por allá solo para llamar la atención del potencial espectador. El sexo está perfectamente integrado en la trama. Y eso es lo que no gusta de Fuego en el cuerpo y otras muchas.

William Hurt se convertiría en uno de los actores fetiche de Kasdan y estaría presente en Reencuentro o Te amaré hasta que te mate (comedia graciosísima, por cierto). Kathleen Turner, por su parte, se transformaba en un mito erótico durante una temporada. Su personaje es la clásica femme fatale que obnubila al protagonista masculino hasta hacerle perder la razón. La tensión sexual entre ambos queda expuesta en una magnífica escena en la que Hurt no aguanta más. Y si hay que romper una ventana, se rompe…

Fuego en el cuerpo es una gran película de cine negro con poderosos elementos eróticos de un buen director y guionista. Kasdan se apuntaría su segundo éxito (un año antes había participado en el guión de El imperio contraataca) y comenzaba su brillante carrera en Hollywood.