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“Dolor y Gloria” nos recuerda por qué Pedro Almodóvar es uno de los más grandes directores

Como ocurre con todos los grandes, podrá gustar o no, pero lo que es indiscutible es que el talento de Pedro Almodovar es de esas cosas que se ven por el mundo muy de cuando en cuando. El director manchego lleva décadas firmando obras maestras. Su particular lenguaje narrativo y visual hacen que su cine sea reconocible con solo un fotograma. En un mundo ávido de talento, el de nuestro querido Pedro es de esos que bien merecen un constante reconocimiento.

Roza los 70 años, pero eso no impide que sea capaz de firmar una de las mejores obras de su carrera. Dolor y gloria es de esas películas que se nos clavan en el corazón. Cuando uno se planta ante la nueva película de Almodóvar, pronto se da cuenta de que está atrapado ante la magnificencia de una obra maestra. Conviene entonces entregarse ante el apabullante despliegue de talento que nos azota. ¿qué puede hacer uno ante semejante inmensidad? Pues quitarse el sombrero y mostrar respetos.

Dolor y Gloria narra una serie de reencuentros de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, otros recordados: su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia en busca de prosperidad, el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. Dolor y Gloria habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de narrarlo, y en esa necesidad, encuentra también su salvación.

Es una película que da la sensación de condensar todo lo mejor de un director que, para colmo, con la madurez ha ido volviendo más pulcro su hacer, sin perder una pizca de su esencia. Es hermosa, es íntima y especial. Dolor y Gloria es una de esas películas que ya no se ven.

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