Bolsamania

El día que una película salvo la carrera de esta estrella

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Las cosas no estaban saliendo nada bien. Pese a ser uno de los nombres más destacados del cine de los 90 y del comienzo del nuevo milenio, la carrera de Keanu Reeves había entrado en una complicada espiral de fracasos. El actor de Mi Idaho privado, Drácula, Speed, Constantine o la trilogía de Matrix llevaba años siendo uno de los mimados por el público, pero estaba a punto de producirse un dramático giro de los acontecimientos.

El año 2005 se convertiría en el principio de una decadencia que se extendería durante diez años. Proyectos como A Scanner Darkly, Ultimátum a la Tierra o 47 Ronin comenzaban a poner de manifiesto que no era seguro convertir a Reeves en el protagonista de superproducciones. Los fracasos se sucedían en la carrera del actor, hasta el punto de que los grandes estudios imponían un veto generalizado a un intérprete que se consideraba cianuro para la taquilla. Keanu Reeves necesitaba un éxito a cualquier precio.

Así las cosas, la posibilidad de protagonizar una modesta cinta de acción se presentaba ante su puerta. Lejos de las grandes producciones que solía protagonizar, el proyecto de John Wick sonaba un poco pobre para el que fuese uno de los actores más cotizados de Hollywood. Sin embargo, Reeves tenía la suficiente visión como para detectar que la oportunidad que se le presentaba era interesante. John Wick era su penúltima bala.

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Con una recaudación que multiplicaba por cuatro la inversión inicial, John Wick se convertía en una de las cintas de acción más aclamadas de los últimos años. De hecho, el filme pasaba a considerarse como obra de culto por parte de un sector del público, lo que provocaría la aprobación de dos secuelas más.

Por lo pronto, Keanu Reeves ya se ha convertido en el protagonista de la nueva cinta de Nicolas Winding Refn (Drive) y también estará en The Bad Batch. Todo eso sin contar el regreso de John Wick. Efectivamente, el célebre asesino a sueldo salvó su carrera.