Crítica “The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro”

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Nota: 8

Cuando a Mark Webb se le ocurrió comenzar de cero con la franquicia del hombre araña, muchos consideraron el proyecto precipitado e innecesario. Incluso tras presenciar “The Amazing Spider-Man”, el gran público saldría de las salas convencido de que la cinta resultaba más bien mediocre. La desidia de crítica y espectadores llegaría hasta el aquí firmante, que dilataría hasta hace escasas semanas el momento de enfrentarse a este nuevo Spider-Man. El resultado sería una de las mejores cintas de superhéroes en mucho tiempo. Las hordas de zombis creadas por el virus de Nolan y de su Batman habían distorsionado claramente el buen criterio del público. Un Peter Parker con sonrisa de oreja a oreja y disfrutando de sus superpoderes como un crío (qué no haría yo con la mitad de sus habilidades…) no era aceptable. “¿Qué ser eso…? ¿Sonrisa…? ¿Dónde estar traumas? ¿Por qué no hablar sobre moralidad y existencialismo? No comprender… Arrggg cereeebros….” Lo lamento, caminantes. Vuestro tiempo ha pasado. El buen cine de superhéroes está de vuelta y si aquella fue una gran cinta, “The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro” es, sencillamente gloriosa.

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Desde la secuencia de apertura, hasta el plano final, esta segunda entrega del Spider-Man 2.0 roza la perfección en sus casi 140 minutos de metraje. Poderosa acción sin caer en la desmesura (al loro, Zack Snyder), humor, emociones y amor son los ingredientes de los que se sirve Mark Webb. Aplicando cada elemento en su justa medida, el resultado se convierte en una embriagadora sinfonía que conquista nuestros cinco sentidos.3 Por si esto fuera poco, en “The Amazing Spider-Man” se sembraba una semilla de la que ha crecido esta nueva cinta, pero en unas últimas secuencias antológicas esta nueva entrega apunta a un más que probable sublime florecimiento para cerrar la trilogía. Con buen criterio, Webb ha tejido una telaraña alrededor de sus películas en la que es imposible no caer.

Da gusto encontrarse con una cinta sumida en el constate auto-homenaje y en el aparentemente simple, pero en esencia complejo deseo de “gustar”. No perdamos de vista que Spider-Man es un adolescente con pintas de mamarracho y con unos poderes de la leche. No necesita ir al psicólogo. Solo tiene que dedicarse a disfrutar y a gestionar los problemillas codianos que un chavalillo con superpoderes puede encontrarse: Novietas, matones, lagartos gigantes y esas cosas. La busqueda de un objetivo lúdico sin sacrificar una brillante  puesta en escena y con perfeccionismo narrativo es posible (¿Han oído hablar de un tal Spielberg?).

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Probablemente nunca hayan tenido que enfrentarse al caos moral y en contadas ocasiones se habrán visto arrastrados a debates sobre metafísica, pero seguro que a diario aman, temen, ríen y anhelan. Por eso “The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro” nos conquista. No lo duden. Este Spider-Man es el héroe que el mundo merece y que necesita.

Héctor Fernández Cachón

 

3 Comments

  1. Jordi Clarà abril 18, 2014
  2. Peter Valverde mayo 5, 2014
  3. Jordi Clarà mayo 6, 2014