Crítica: “No Mataras”

Nota: 6

Cría fama y échate a dormir. Los primeros pasos de la mayoría de actores del planeta nunca son fáciles. Todos van saltando de casting en casting a la espera de una gran oportunidad. Un momento que marca carreras en todos los sentidos. En el caso concreto de Mario Casas, pronto empezó a alimentarse su imagen de guaperas con medio registro. El gran público le había cogido la matricula o, más bien, le habían colgado un cartel ya para la eternidad. “Esta ahí por su cara bonita y ya”, se afanaban muchos en decir. Seguramente lo seguirán repitiendo, pero únicamente por inercia, ya que la evolución de este chico es un espectáculo.

Grupo 7, Las brujas de Zugarramurdi, Contratiempo, Mi gran noche, Bajo la piel del lobo, El bar, El fotógrafo de Mauthausen, El practicante… Todas y cada una de las cintas mencionadas ponían de manifiesto el buen hacer y la versatilidad de un actor mas que solvente. Un tipo que redobla apuesta de la mano de David Victori en No Matarás, una cinta que ha entrado como elefante en cacharrería por la alfombra roja del Festival de Sitges.

Dani, un buen chico que durante los últimos años de su vida se ha dedicado exclusivamente a cuidar de su padre enfermo, decide retomar su vida tras la muerte de éste. Justo cuando ha decidido emprender un largo viaje, conoce a Mila, una chica tan inquietante y sensual como inestable, que convertirá esa noche en una auténtica pesadilla. Las consecuencias de este encuentro llevarán a Dani hasta tal extremo que se planteará cosas que jamás habría podido imaginar.

Arrolladora en su primera mitad y desatinada por lo disparatada en la segunda, No Matarás se planta como un thriller interesante, pero que pierde el rumbo de forma dramática. Una pena los huecos de un guión que va perdiendo potencia, para terminar como un queso gruyere. Por suerte, en medio de todo ese caos el bueno de Mario Casas sigue revolviéndose tenaz, sosteniendo el peso de una película que pudo ser mucho más. Y es que el tiempo que el actor comparte en pantalla con la joven Milena Smit (prohibido perderla de vista) es embriagador.

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