Crítica | “La chica danesa”

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«A ver, búscame algún colectivo minoritario que todavía no tenga película. No, no, sobre gays ya hay un porrón de películas y ya no es tan minoritario. No, tampoco, sobre enanos vi el otro día una argentina. Bueno, tan poco te pases, tal vez en el 2030 haré una sobre coprófilos, todavía es pronto. ¿Que hay un libro que se basa en los diarios de una transgénero? Venga, Lucinda, ponte con el guión, que seguro que cazamos algún premio».

La línea que separa el oportunismo de la reivindicación suele ser muy fina en el cine. Tom Hooper quiere lo quiere con La chica danesa. No engaña a nadie. Son películas de temporada, que casi nadie recordará dentro de un par de años, pero que juegan con el impacto de su historia más o menos de denuncia, transgresora y/o aleccionadora.

Como le dijo a Lucinda, su guionista, en la conversación telefónica, el bueno de Hooper espera que con La chica danesa vuelva a sonar la flauta como lo hizo con la también olvidable El discurso del rey. Porque sabe que en los Oscar la flauta suena mucho (y mal).

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Desgraciadamente ya había visto el tráiler de esta película, y a pesar de no conocer la vida de Lili Elbe, es como si ya hubiese visto tres cuartos de la historia. Así es que en el minuto 3 ya solo me quedaba seguir disfrutando con las buenas actuaciones de Alicia Vikander y Eddie Redmayne. Tal vez sobreactúa un poco ella, y él no sorprende, pero sus interpretaciones y la escenografía son lo mejor de La chica danesa.

Que sí, que el colectivo transgénero merece un respeto por parte de la sociedad que seguramente no tiene en la actualidad. Que una mujer puede nacer con el cuerpo de un hombre y que seguro que hay miles de dramas, de personas humilladas por su condición. Pero todo esto no hace buena una película mediocre, previsible, melosa y con final irritante.

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Porque La chica danesa no arranca mal, aunque el conflicto se presenta tal vez demasiado pronto y comienzan los bostezos ante lo previsible de la situación. A los 20 minutos ya entendemos que esto es un “basado en hechos reales” y que cuyo objetivo va más allá del artístico, es un documento de denuncia y reivindicación. Nos dice: “¡Eh! Estas personas no se merecen este sufrimiento”. Muy bien, estoy de acuerdo, pero la película es anodina.

Lo siento Tom, pero esta vez la flauta va sonar para otros, tal vez en el 2030…

Lo Mejor: la pareja protagonista está bastante bien. La escenografía.

Lo Peor: previsible y lánguida, sin fuerza. Creo que la historia real está edulcorada para que no haga sentir muy incómodo al espectador biempensante. El final es de telefilme de las 4 de la tarde en Antena 3.

David Rubio

2 Comments

  1. Carlos enero 23, 2016
  2. Carlos enero 23, 2016