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Crítica de “La saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 2”: el DVD de la semana

¡La de cosas que se pueden encontrar en el cine! No es la primera vez que se escucha aquello de que “en el cine está todo inventado”. Nada más lejos de la realidad. Sí es verdad que “Psicosis”, “El padrino” o “El Séptimo sello” se han apuntado sus tantos y que nadie podrá dirigir nuevamente como Hithcock, Coppola o Bergman. Pero ya hemos hablado alguna vez de los “genios” capaces de romper con las convenciones y de crear desde la nada absoluta. Hoy día los hay. No lo duden. Los hay trabajando ya en la industria, los hay soñando con ser cineastas mientras miran aburridos a la pizarra en su instituto y los hay esperando el momento ideal para nacer a un nuevo mundo ávido de talento. Lo que pasa es que no son muchos. El gran público no puede nutrirse solo del trabajo de ese puñado de genios. Hace falta una inmensa cantidad de trabajadores de la industria que facturen cintas con más o menos acierto, e incluso se necesita a esa nómina de individuos que distan enormemente de ser genios, pero que dan en la diana alguna vez en su vida. La saga Crepúsculo es un buen ejemplo de innovación (vampiros de instituto que brillan a la luz del sol) y de acierto en la diana (más de dos mil millones de dólares recaudados alrededor del mundo). Puede que en lo estrictamente cinematográfico, las cintas dejen mucho que desear, pero no son escasas virtudes las enumeradas.

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La saga “Crepúsculo” llega a su fin con “Amanecer – Parte 2”, un final al menos digno después de las cintas perpetradas entre la aceptable primera entrega (allá por 2008) y la obra que hoy nos ocupa. Edward y Bella han ido perdiendo carisma año tras año al mismo ritmo que el hastío de Robert Pattinson y Kristen Stewart aumentaba. La atractiva historia de amor que funcionó como imán para miles de espectadores llega agotada y sin ápice de romanticismo a esta última entrega. El triángulo amoroso deja de funcionar (si alguna vez lo hizo) por exigencias del guión, relegando a Taylor Lautner al segundo plano del que nunca debió salir. Del mismo modo el amor, la pasión y el romanticismo que impregnaban “Crepúsculo” se han transformado, paulatinamente, en algo pasteloso, cargante y ridículo. El agotamiento de la fórmula mantenida en las anteriores cuatro películas resultaba más que evidente para espectadores y creadores de la propia saga. Por todo ello se hacía imprescindible un pequeño impulso final.

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Bill Condon es un director con oficio. No en vano es el responsable de buenas películas como “Dreamgirls” o “Kinsey”, e incluso ha dirigido la brillante “Dioses y monstruos” (1998). No es de extrañar que se sintiese avergonzado tras “Amanecer – Parte 1”. Pese a que resulta evidente la presión de Summit Entertainment (productora de la saga) para no salirse del camino, Condon toma algunos riesgos apostando por introducir tintes épicos que suponen un soplo de aire fresco entre tanto “mogigatismo” emocional y cinematográfico. De esta manera, la película no consigue sacudirse los grandes lastres que enumerábamos en el párrafo anterior, pero al menos logra confinarlos en la primera hora de metraje. Es el peaje necesario para conseguir aceptables dosis de entretenimiento y un ligero cambio de tono en la segunda parte de la cinta.


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En resumidas cuentas, podríamos decir que “Amanecer – Parte 2” es la película más acertada de la saga tras aquellos inicios que apuntaban un poquito más que lo visto en estos años. Sea como fuere, la saga “Crepúsculo” se ha ganado su pequeño hueco en la historia del cine a base de una extraña capacidad de seducción que le ha granjeado gran número de detractores, pero todavía más seguidores incondicionales. Mañana día seis de marzo la cinta estará disponible en alquiler y este mismo viernes día ocho la película llegará a todas las tiendas para deleite de sus seguidores. Por todos estos motivos, “La saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 2” se convierte en uno de los DVDs de esta semana cargada de estrenos atractivos.

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