Bolsamania

Crítica de Guerra Mundial Z, con Brad Pitt

Los zombis van a seguir pegando fuerte por una temporada. Tenemos algunos proyectos vistos que los incluyen y que verán la luz en año venideros, como “Maggie“. Este año también estamos bien surtidos de no-muertos entre la televisión, el cine y, por supuesto, la literatura. De ésta última se inspira el título de la película que sigue en cartelera éste fin de seamana: “Guerra Mundial Z“.

Cuando me senté en mi butaca con mis palomitas dulces (porque, en este caso y según los tráilers, “Guerra Mundial Z” es una de esas películas que relajadamente se califican como “palomiteras“), no sabía muy bien a qué me iba a enfrentar. Antes de comprar mi entrada, me tomé la molestia de evitar toda información que pudiera predisponerme a una opinión negativa o positiva, así que mi sorpresa fue genuina cuando encontré entre el elenco al próximo Doctor (de la serie británica Doctor Who), ¡Peter Capaldi! Desde que avisté su nombre, me moría de ganas por ver su papel, cosa para la que tuve que esperar  unos cuantos minutos.

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Dejando las anécdotas aparte, en lo que se refiere a “Guerra Mundial Z” nos encontramos con una película aceptable. El argumento lo conocemos todos: una plaga de rabiosos, infectados o zombis empieza a asolar el planeta como una pandemia irrefrenable. Se podría decir que empieza en una especie de “in media res”. Aunque nos presentan a la familia de Brad Pitt de una forma un tanto idílica -las hijas despiertan a los padres saltando sobre ellos en la cama y no se escucha ni la menor blasfemia-, el brote de “rabia” ya se ha extendido a la población y se viven momentos de tensión en los atascos de las calles. Enseguida la familia entera consigue ser evacuada porque Brad Pitt había trabajado con anterioridad para la O.N.U. y había estado en lugares chungos.

El caso es que a él se le pide que acompañe a un joven y brillante virólogo a cambio de mantener a su preciosa familia a salvo en un buque militar. Por supuesto, acepta y escolta al investigador hasta Corea, donde creen que se halla el paciente cero y, por ende, las respuestas a la cura de ese virus. Sin embargo, el virólogo queda fuera de combate de una forma ridícula que pilla por sorpresa y que, de alguna manera, se agradece. Pero, no obstante, las tres líneas que tenía en su guión son claves para que más adelante la cabeza de Brad Pitt relacione ideas y pueda proponer una hipóstesis de salvación.

guerra_mundial_z_03-crítica“Guerra Mundial Z” no es una película donde se pelee a los zombis. Hay que luchar contra ellos, desde luego, y defenderse en la medida de lo posible para garantizar la supervivencia, pero la acción recae más sobre el angustioso e interminable viaje que tiene que emprender Brad Pitt para ocuparse de la investigación que le tocaba al pobre virólogo. Parece que donde va, siempre trae la desgracia consigo. ¿Casualidad? Desde luego que no, porque entonces la película sería un tostón.

Peter Capaldi en “Guerra Mundial Z”

Su aparición es tardía y su papel no es memorable, aunque no deja de ser interesante tener otras referencias del Doctor. Aquí se presenta como un investigador más del laboratorio de la O.N.U. en Gales al que Brad Pitt consigue llegar malamente, aunque llega. No es el personaje secundario que más destaque. De hecho, a mi parecer, el mejor de la película es la militar de Israel que se une casualmente a la cruzada de Brad Pitt. No es completo, pero es el que se ha definido más frente a los otros existentes, que son bastante planos y hacen de relleno.

No os voy a engañar. “Guerra Mundial Z” no tiene nada del otro mundo, pero absolutamente nada. Todas las palabras que hay arriba de esta confesión son para adornar el hecho de que me pareció llana, perfecta para ocupar las tardes de los fines de semana y acompañar una siesta. No se me ocurre qué rescatar salvo que, a pesar de que su duración frisa las dos horas, no se me hizo pesada en casi ningún momento. La acción está bien distribuida y es capaz de captar la atención, hasta tiene el poder de hacer que el espectador se formule preguntas, pero, ¿no lo hace eso hasta el telefilm en el que la vecina es la malvada que envenena al marido de su amiga para sembrar la discordia?

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“Guerra Mundial Z” es, pues, una opción muy válida para desconectar, pero no trae nada nuevo que ofrecernos frente a sus predecesoras ni algo que la haga destacar por encima. Es más, me huelo a que es el trampolín para darnos una segunda parte en la que sí se explore la posible reconstrucción de una sociedad tras un diezmo tan importante de población con sus repercusiones económicas, religiosas, sociales, etc. Y esto, supongo, será la cara más interesante que los zombis nos dejan tras tantas invasiones, persecuciones y peleas.

Marc Foster es un director de trayectoria muy irregular, en mi opinión, y me sorprende que sea el mismo tipo que está detrás de títulos como “Descubriendo nunca jamás”, ¿vosotros qué opináis?

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