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Crítica de “Ahora me ves…”

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Ahora me ves…” ha sido mi opción tardía para estos últimos días de agosto que se están agotando a una velocidad dolorosa. ¿Recordáis esos calendarios de los dibujos cuyas hojas salen volando aceleradamente? Así es como me siento. Para combatir la depresión preposvacacional me propuse ver algo ligero que me mantuviera distraído un par de horas. Y “Ahora me ves…” lo consiguió con creces.

Todas las películas que giran alrededor del ilusionismo y la magia me tienen ganado desde el primer minuto, y aunque por el título pensé que sería una película de miedo, echar un vistazo a la sinopsis me ayudó a entusiasmarme, aunque no generé expectativas a sabiendas de que eso podía acabar con la promesa de estar entretenido por querer ir de suspicaz.

Crítica de “Ahora me ves…”

ahora-me-ves-imagenes-31[1]Cuenta con un elenco llamativo: Morgan Freeman y Michael Caine por un lado, Jesse Eisenberg, Dave Franco, Isla Fisher y Woody Harrelson por otro y Mark Ruffalo y Mélanie Laurent por el que queda; casi todos los nombres hacen magia por sí solos y los equipos están muy bien repartidos.

Empieza de una manera interesante. Los cuatro protagonistas son reclutados por sus diferentes habilidades -desde el hipnotismo hasta la magia callejera con el denominador común del timo- y acaban trabajando en Las Vegas para Arthur Tressler (Michael Caine). No pasa mucho tiempo antes de que la acción se dispare, pues el primer gran truco de magia consiste en robar un banco que está en París, pero, por muy ilusionistas, mentalistas o magos que sean, ¿realmente pueden hacerlo? El F.B.I. piensa que sí porque, después de todo, el dinero ha desaparecido de verdad y no puede reducirse todo a un burdo truco. El sentido común lo dicta así.

Acérquense, porque cuanto más cerca estén, más fácil será engañarles

Esto es de los que nos advierten varias veces a lo largo de la película, pues “Ahora me ves..” es una de esas historias con trampas hasta el final, de las que se guardan algún que otro as bajo la manga. El espectador lo sabe, sabe que van a jugar con él, sabe que va a formar parte del público de los teatros y si Louis Leterrier, el director, hace un buen trabajo, conseguirá que participe activamente intentando ir cuatro pasos por delante.

Evito los spoilers porque la mayor baza de “Ahora me ves..” es la sorpresa y sin ella, no es, para ser sinceros, una película memorable que merezca estar en nuestras listas de hay que verla. Es verdad que entretiene. Eso se lo concedo sin ambages: las dos horas que dura se pasan volando entre abracadabras, robos y pullas personales. Woody Harrelson está exultante, como siempre que le dejan en sus manos un papelillo excéntrico. Jesse Eisenberg hace lo que pude, al igual que su compañera Isla Fisher. Dave Franco, hermano de James Franco, se hace un jinete bastante simpático. En cuanto a Michael Caine y a Morgan Freeman, vuelven a coincidir en la gran pantalla tras aparecer en la trilogía del Batman de Nolan y esta vez intercambian diálogos que, aunque no sean profundos, sí son divertidos. Ruffalo no hace el mejor papel de su vida, sino que se queda en algo normalito y la que más desaprovechada me parece es Mélanie Laurent, que le toca algo muy soso y prácticamente inútil que está para rellenar y hacer bonito -que eso, por cierto, lo hace muy bien-.

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La fotografía juega un papel muy importante, así como la dirección artística y, por supuesto, los efectos especiales, que son los que apoyan la consabida “magia del cine”. Sin embargo, todo esto se queda cojo cuando se somete a un frío análisis: el guión es todo un truco en sí mismo que se deshace al llegar a los créditos finales, pero como la mayoría de ellos es un espectáculo disfrutable que no deja un mal sabor de boca. Una película que supera el bien, pero no alcanza el notable. Perfecta para la cartelera de verano.

 

 

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