Bolsamania

Clásicos de culto: “La Naranja Mecánica”

Argumento: Alex (Malcolm McDowell) es un jovencito poco común, con dos aficiones por encima de todas las cosas: la violencia más salvaje y la música de Beethoven. Así mismo, lidera la banda de los drugos, formada por varios jóvenes que se dedican a dar rienda suelta a esa sed de violencia. Golpean, apalean, violan,… su crueldad no parece encontrar ningún tipo de límite.

La Gran Bretaña de un futuro indeterminado es el contexto ideal para que el grupo pueda pasear su ausencia de moralidad sin ningún tipo de consecuencia. Pero cuando los jovenes rompen la barrera del asesinato la cosa cambiará drasticamente. Alex será detenido y, ya en prisión aceptará someterse a una innovadora terapia de reeducación cuyo objetivo no es otro que eliminar en el individuo cualquier atisbo de conducta socialmente reprobable.

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¿Por qué tengo que verla?: Habrán escuchado alguna vez que “La naranja mecánica” es una película perfecta. Nosotros intentaremos no ser tan categóricos, pero si podemos afirmar que perfecta o no, es una cinta imprescindible. Stanley Kubrick sujeta la cámara con la misma fuerza que Jackson Pollock empleaba con su brocha. El grandísimo director se lanza al vacío con una obra tan sofisticada en esencia como enfermiza en su puesta en escena.

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Resulta curiosos que una película tan estremecedora, turbadora, cruel o repulsiva pueda atraernos de la hipnótica manera en que lo hace. Cada elección de plano, cada matiz interpretativo, cada nota musical y cada sonido que aparecen en el filme están medidos al milímetro con la única intención de llevar la sensibilidad del espectador hasta extremos inimaginables. La forma es lo primero que salta a la vista en “La naranja mecánica”, pero no deja de ser un vehículo para alcanzar un fin mayor, que no es otro que la representación hiperbolizada de las taras de la sociedad. Su visión de los valores sociales alcanza el punto álgido con la vuelta de tuerca al objetivo de la reinserción imperante en los estados de derecho occidentales. Sencillamente magnífica.

La secuencia: Pese a que todos tenemos en mente los ojos de Alex, obligados a no cerrarse mientras es sometido a la terapia de reeducación, pocas secuencias nos ha dado el cine más impactántes que el momento en que el propio Alex y su banda elevan el uso de la violencia a la enésima potencia, con violación y asesinato incluidos.

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