Bolsamania

Carta a Sylvester Stallone

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Querido Sylvester:

Estos días han sido ajetreados. Desde el estreno de “Creed”, las cosas han ido muy rápido. Todavía recuerdo cuando, hace unos meses, todos observábamos con recelo tu decisión de abandonar los cuadriláteros en favor de gente más joven y con un gancho de derechas más potente. No es de extrañar, porque tu caso es bastante extraño. Has sido capaz de ver antes que nosotros que te hacías mayor. Mientras el público esperaba ver como volvías a repartir leña como Rocky Balboa, tu has sabido encontrar un sitio nuevo y más adecuado para el presente.

Siempre fuimos conscientes de la capacidad del potro italiano para levantarse después de un golpe. Ahora nos ha sorprendido la de reinventarse. Siempre te las has dado de tipo duro, pero todo el mundo se harta de repetir que tu sensibilidad y amabilidad no tienen parangón. Encima resulta que eres un tipo listo. Así, todos pensábamos que te irías de la pasada gala de los Oscar con una estatuilla de reconocimiento a toda tu carrera. Los premios de los últimos meses apuntaban en esa dirección, por lo que la decepción fue mayúscula.

Llegados a este punto, hay que decir que Mark Rylance está estupendo. Puede que su trabajo como espía soviético en “El puente de los espías” sea de lo mejor que hemos visto en los últimos tiempos. Este rival era duro. Era el mismísimo Apollo Creed. Pero lo que es seguro es que nadie ha conseguido emocionarnos como tu, amigo Sly. La fragilidad de la mirada de este nuevo Rocky va un paso más allá de todo lo que nos habías ofrecido hasta ahora. Puede que no hayas ganado el Oscar, pero has conseguido que la gente vea un talento para la interpretación superior a todo lo que nos habías mostrado.

Seguramente te hubiese gustado llevarte el premio de la Academia, como a cualquiera. Pero no pasa nada. Es mucho más lo que has ganado. No habrá una estatuilla dorada en tu estantería para dar fe de ello, pero acabas de conseguir lo que solo unos pocos tienen: El título de leyenda.

No quería despedirme sin antes agradecerte todos los ratos sensacionales que nos has regalado y los que todavía nos vas a ofrecer. Gracias por tu complicidad conmigo y por tu esfuerzo inagotable.

Con todo mi cariño y respeto

El Espectador General

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