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“Be Right Back” (Review de ‘Black Mirror’ S02E01)

Be Right Back” es el título del capítulo que abre la segunda temporada de la serie británica ‘Black Mirror‘, ese oscuro espejo negro donde se proyecta nuestra sociedad o lo que podría ser de ella en un futuro no especialmente lejano ni distante. El principal ingrediente de éxito radica en que los temas que toca son cercanos para la gran mayoría del público que se sienta a verla. Además, está muy bien tratada, como casi todo lo que sale de Reino Unido, y es capaz de llegar a las generaciones que se pierden con la tecnología actual. Mi abuelo, nada menos, compartió conmigo los cincuenta minutos que dura ese primer capítulo de la segunda temporada… y le gustó.

Este episodio autoconclusivo se enfoca en la pérdida de un ser querido y cómo la tecnología puede ayudar a superarlo. Odio las sinopsis que destripan más de la cuenta, así que, en medida de lo posible, evitaré hacerlo, ya que esta temporada aun se emite y creo que debería abordarse con alguna sorpresa reservada. Eso sí, con o sin spoilers, es una de esas piezas que van de cabeza a la lista de “hay que ver”.

Be-Right-BackLos intérpretes principales son Hayley Atwell, a quien hemos visto en ‘Los Pilares de la Tierra’ o en “Capitán América”, y Domhall Gleeson, ahora en la adaptación “Anna Karenina” y en “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”. Como pareja ficticia creo que ha sido una buena elección porque desde la pantalla se desprende cierta química entre ellos que resulta difícil de ignorar: juntos son entrañables, por separado nos rompen el corazón. La cosa sigue así. Uno de los dos sufre un accidente de coche y el otro, por supuesto, queda destrozado. Alguien en el funeral menciona un nuevo método basado en un software capaz de rastrear todo lo que una persona hizo, dijo o compartió en la red para hacer un conglomerado de las ideas y sentimientos que albergaba para producir un programa que actúe desde internet como lo haría esa persona en cuestión.

Es decir, que si te mueres y el software de ‘Black Mirror’ te rastra, probablemente saque en conclusión que te encantan los gatitos, hablas más de la cuenta por internet y que te metías mucho en Alucine a ver las novedades, ¿verdad? Bromas aparte, la idea es acojonante. No hay otra palabra que la describa mejor, ya que, por un lado, abruma la capacidad de invención; resultaría asombroso que algo así ocurriera. Por otro lado, da miedo. Da miedo esa misma capacidad porque se va a llegar a un punto inefable.

El capítulo implanta una duda en la cabeza de cada espectador: ¿usarías tú esa aplicación para mantener vivo al que ha muerto? Bien, si lo haces, tienes que asumir las consecuencias y vivir con la elección, cargar con la presencia de ese programa que imita a esa persona, pero que nunca será ni nunca podrá reemplazarla.

Otro punto a favor de ‘Black Mirror’ es que nos descubre un futuro donde la raza humana no ha cambiado. Tendremos tecnología imponente, sí, pero los problemas seguirán siendo de una cotidianidad aplastante y hasta tediosa. Nuestra sociedad se reagrupará de otra manera, en efecto, pero volveremos a aspirar a tener fama, a querer ser alguien. Detestamos las aberraciones, sufrimos cuando nos hacen daño, pero, ¡ay si le ocurre a otro! y… ¡ay si lo televisan en directo! No nos lo vamos a perder.

How-Be-Right-Back

Spoilers de “Be Right Back”

Aquí sí me meto más en materia y disecciono el capítulo sin miedo a estropeárselo a nadie. Insisto en que me parece que la idea del creador, Charlie Brooker, es excepcional y que lo han llevado de forma brillante: nos han descrito tres etapas de Martha (Hayley Atwell) que son clásicas: empieza con la negación de querer meterse en un asunto tan turbio y enfermizo como es usar la tecnología para reemplazar a su chico, después, cuando entra al trapo, se engancha y descubre con fascinación las capacidades de ese nuevo Ash (Domhall Gleeson) para luego hartarse, ya que, tristemente, solo se trata de inteligencia artificial que nunca suplantará una personalidad real. Nadie puede imitarnos, no hay tanta información en internet, en Facebook, en Twitter, en los blogs, en cualquier comentario que dejemos por ahí o en aquello que compartamos como para elaborar un ser que pueda saber cómo reaccionaríamos frente a cada estímulo. Es una copia imperfecta. Puede que baste al principio, pero…

Dos cosas que quiero destacar y cierro ya la “review” (podría decir reseña, pero es que lo otro queda como más llamativo, ¿no?). La primera es la secuencia donde Martha y Sara, la mujer que la mete en el sistema de esta aplicación tan novedosa, tienen una charla. Sara está al teléfono. La luz escasea porque se supone que coge el teléfono desde la cama cuando ya es de noche, pero no es una imagen oscura solo por eso: está advirtiendo. También hay un minúsculo cambio de música que sirve para hacer la misma sugerencia.

La segunda tiene que ver con algo que Ash le cuenta a su chica y cómo termina la serie. También me ha parecido una relación muy acertada. Este par de detalles ya hace que el capítulo merezca la pena, pero os aseguro y os doy mi garantía personal de que no os arrepentiréis si le dais una oportunidad. Es más, cuando sea el principal y único tirano del mundo, pondré “Be Right Back” en todos los colegios.

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