Bolsamania

Alguien tiene que ir diciéndolo: “Con-Air” mola mucho

Dios bendiga la década de los 90… No queremos parecer de esos nostálgicos corruptos, pero lo cierto es que aquello era cine de acción y lo demás son tonterías. Vale que los efectos especiales se han ido perfeccionando y que ahora todo es más grande y más ruidoso. Sin embargo, no conviene confundir el empalago para los sentidos por el que se apuesta desde hace años con aquel gran cine de acción.

En mitad de aquella gloriosa década, un grupo de presos considerados muy peligrosos eran trasladados a un nuevo centro penitenciario. En el avión viajaba también Cameron Poe, que acababa de conseguir la libertad condicional y cuyo único deseo era reunirse de nuevo con su esposa y su hija. Efectivamente, hablamos de Con-Air y de Nicolas Cage con el mayor pelazo de toda su carrera. Y es que el bueno de Cameron había ido a prisión injustamente, tras liarla un poco tratando de defender a su chica de unos gañanes.

Sin embargo, durante el trayecto, Poe se ve envuelto en un secuestro aéreo urdido meticulosamente por Cyrus Grissom. Mientras que Poe intenta evitar que Cyrus y sus secuaces masacren a toda la tripulación y que el avión se estrelle contra Las Vegas, Vince Larkin, un oficial de la policía judicial, tiene que convencer a sus superiores para que no hagan explotar al avión con todos sus pasajeros. El caldo de cultivo ideal para firmar un películón.

El debut tras las cámaras de un romántico de la acción como Simon West (The Mechanic, Los Mercenarios 2) resultaba un ejercicio de entretenimiento incomparable. Una película sin complejos ni más ambición que hacérnoslo pasar bien, lo que lograba con creces. Nicolas Cage, John Malkovich, John Cusack, Steve Buscemi, Danny Trejo, Ving Rhames… ¡Menudo fiestón!

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