Bolsamania

12 maravillas de los últimos años que deberían ser idolatradas (Parte III)

 

4. Las Ventajas de ser un marginado: La adolescencia es una etapa difícil. Los sentimientos se desatan sin control en cuerpos de adultos con cerebros de niños. Pasados los años y echando la vista atrás todo nos parece ridículo y anecdótico. Lo realmente grave es que los adultos no tomamos con la suficiente importancia lo que para los adolescentes es su mundo entero. Muchas cosas parecen absurdas, pero con dieciséis años esas cosas lo son todo. El protagonista de “Las ventajas de ser un marginado” viene a decir algo parecido. Se infravalora la relevancia de un periodo de la vida tan convulso, como trascendente de cara a formar la personalidad de cada individuo. Es poco habitual que un hombre hecho y derecho de 43 años, como es el caso de Stephen Chbosky, sea capaz de captar tan profundamente la configuración humana en una etapa de la vida tan difícil de comprender. Chobsky dirige a partir de un guión que también escribe y, lo que es más curioso, basándose en un libro del que él mismo es autor. Lo cierto es que lo hace todo con la maestría de quien sabe de lo que habla. Con el pulso de quien respeta el material que tiene entre manos. “Las ventajas de ser un marginado” es tal y como recordamos nuestra adolescencia. Hay música, hay colores, hay temores y amores. La inocencia va desapareciendo minuto a minuto para darnos de bruces con el mundo que nos espera.

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3. La Caza: Thomas Vinterberg es uno de esos tipos con extrema facilidad para cautivar. El talento del director le habría servido para que el público estuviese rendido a sus pies si hubiese nacido en Carolina del Norte. El hecho es que Vinterberg es danés, pero obras como “Festen” eran ya patrimonio imprescindible del cine. Entonces llegó “La Caza”… En una disección de la sociedad de riesgo como pocas veces se ven, Vinterberg se marca una obra de esas que nos hacen avergonzarnos de nosotros mismos en nuestra condición de miembros de esta especie tan abominable llamada “ser humano”. Para ello cuenta con la complicidad de un sensacional Mikkelsen en la piel de ese hombre aplastado por una mentira contada mil veces sobre su persona. Audaz hasta el extremo.

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2. Hijos de los Hombres: Parece mentira lo desapercibida que pasó la película de Alfonso Cuarón el “año de los mejicanos”. Mientras Gonzalez Iñárritu y Guillermo del Toro coleccionaban premios y palmadas en la espalda por “Babel” y “El laberinto del fauno”, el brillante Cuarón pasaba desapercibido con una película impecable en su esencia y asombrosa en apariencia. “Hijos de los hombres” nos entrega, además de una trascendente reflexión sobre la naturaleza del hombre, una de las realizaciones más atrevidas y potentes que se recuerdan. Planos secuencia para la historia y un nuevo alarde de clase del que probablemente sea el mejor director de fotografía de la actualidad, Emmanuel Lubezki, se unen a la historia basada en la novela de P.D. James para configurar esta auténtica joya del séptimo arte.

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1. El secreto de sus ojos: Parece que un Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa es suficiente, pero no. La cinta de Juan José Campanella es una de las mejores películas de las últimas décadas. Difícilmente unas palabras arrojadas en este párrafo pueden hacerle honor a la lírica de tan maravillosa obra. Lo que enseña y lo que sugiere el filme se entremezcla con una maestría sazonada del talento de unos Ricardo Darín, Soledad Villamil y Guillermo Francella inconmensurables. Cuando el cine llega lo más alto que puede, el resultado es el palpitar de “El Secreto de sus Ojos”. A veces suave y otras veces de forma acelerada, lo que es seguro es que las partes más profundas del corazón bombean sangre a cada segundo de tan maravillosa película. Jamás habrá suficiente reconocimiento a lo que Campanella consiguió.

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