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10 segundas partes que sí fueron buenas (II)

Tras la primera parte, continuamos con el top 5 de nuestra particular lista “10 segundas partes que sí fueron buenas”, sobre secuelas de películas que igualaron y superaron a su antecesora. Como verás a continuación, hay varias buenas secuelas que faltan en la lista, aunque la mayoría de quienes habéis comentado el anterior artículo habéis acertado en el top 5. En esta lista de 10 secuelas faltan quizá algunas como “Regreso al futuro 2” (1989), “Toy Story 2” (1999), “El mito de Bourne” (2004) (secuela de “El caso Bourne” 2002), “La novia de Frankenstein” 1935 (secuela de “El doctor Frankenstein” 1931) o “El Silencio de los Corderos” 1991 (que técnicamente sería una secuela de “Hunter” 1986, aunque particularmente no la consideramos secuela, al ser dos producciones completamente independientes, y por ello no la hemos incluido en la lista). Estas han sido algunas de las propuestas que nos habéis hecho llegar y que tendríamos que considerar también entre segundas partes que sí fueron buenas. Ahora, el top 5.

5. Kill Bill: Volumen 2 (2004)

Tarantino alcanzó el cénit de su cine en la segunda parte de su obra más personal. “Kill Bill” era una larga historia de venganza entre el western y la artes marciales, una curiosa conjunción cinematográfica muy recurrente en la filmografía del director. Con la secuela de “Kill Bill: Volumen 1” (2003), Tarantino bordeó la perfección: sus personajes se volvieron más profundos (la acción pasa a segundo plano), y alcanzan cierto toque filosófico a medida que la venganza final se acerca, los diálogos vuelven por aquellos fueros tarantinianos y el comienzo y el final de la película es sencillamente magistral. A “Kill Bill Volumen 1” quizá le faltó eso y le sobró sangre. Aquélla fue una estupenda película de acción y, ésta, mucho mejor, una estupenda película en todo su conjunto.

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4. El Caballero Oscuro (2008)

Considerada por muchos como la mejor película de superhéroes jamás hecha, “El Caballero Oscuro” ha trascendido el género de superhéroes y se ha convertido en una de las mejores películas de acción de los últimos años. Secuela de “Batman Begins” (2005), si la primera se centraba en la creación del héroe, con sus miedos y sus estigmas psicológicos, la segunda parte explota por los cuatro costados: una película inmensa, que abarca incluso demasiado, que exprime al héore hasta la extenuación, que encuentra la antítesis de éste en un personaje poderoso e hipnótico, un Joker y un Heath Ledger que es ya mito del cine. El nivel tan superlativo que Christopher Nolan alcanza en “El Caballero Oscuro” no volverá a repetirlo en el cierre de la trilogía. Y es que en este caso hablamos de (a ojos de un servidor) la mejor secuela rodada en lo que llevamos de siglo XXI.

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3. El Imperio Contraataca (1980)

El comienzo de “El Imperio Contraataca”, con una espectacular batalla en el helado planeta de Hoth, ya nos avisa de que la secuela de la primera parte (o la sexta) de “Star Wars” (1977) será mucho más espectacular que su antecesora. Y es que mientras aquélla se rodó en su mayoría en escenarios cerrados, “El Imperio Contraataca” contó con casi un 50% más de presupuesto y, ahí, explotó la saga. Pero “El Imperio Contraataca” no es una de las mejores secuelas de la historia del cine sólo por su espectacularidad. Aquí, definitivamente, Darth Vader se convierte en Señor de la película y su atracción irresistible no sólo es producida en el espectador, sino en el propio Luke Skywalker. Han Solo y la Princesa Leia seguirán con su tira y afloja mientras la alianza rebelde está cada vez más diezmada por el Imperio. ¿La solución? Aquel chico a quien entrena el viejo Yoda para convertirse al fin en Jedi, que descubrirá, en la escena más conocida de la película, que el malvado Darth Vader es su padre. Para mí, la mejor película de las seis que conforman “Star Wars”. ¿La razón? Quizá se resuma en que no fue George Lucas quien la rodó.

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2. Terminator II (1991)

A pesar de que quizá ésta no sea mejor película que las anteriores, cuando uno habla de secuelas, es imposible que “Terminator II” no se le venga a la mente. Porque ésta es, amigos, la SECUELA. Si James Cameron contó para el primer “Terminator” (1984) con un pequeño presupuesto de 7 millones de euros, “Terminator II” contó con nada menos que 102 millones, convirtiéndose en la película más cara en la historia del cine hasta la fecha. Ello hace que, hoy por hoy, uno pueda seguir disfrutando de esta secuela sin que chirríen los efectos especiales, que parecen estar aún vigentes. “Terminator II” no es sólo una de las mejores secuelas (y películas) de la historia del cine, sino que fue un escalón más en los adelantos técnicos aplicados a la industria. En esta ocasión, el otrora terrorífico Terminator Schwarzenegger repite papel, pero en un bando diferente, enfrentándose al que es para muchos el mejor malo de la historia del cine, el T1000 (Robert Patrick). “Terminator II” recoge el testigo de su antecesora y se multiplica por mil. No sólo nos encontramos ante mejor y más espectacular acción, sino ante la continuación de aquellos temas que trataba “Terminator”, vistos, además, desde otro punto de vista: si entonces hablábamos de la fragilidad del tiempo y del hombre, ahora Cameron introduce no sólo la tesis del futuro incierto y del destino inexistente (“no hay destino, sólo el que nosotros hacemos”, como se dice en la película), sino también la redención social y el amor hacia la raza humana en peligro, en forma de una máquina que, tal y como Sarah Connor (Linda Hamilton) expone, “si ha aprendido lo que es el amor, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?”.

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1. El Padrino. Parte II (1974)

“El Padrino. Parte II” es, creemos, la mejor secuela de la historia del cine, simplemente por el hecho de que iguala en muchos aspectos y supera en otros a su antecesora, “El Padrino” (1974), la que muchos consideran la mejor película jamás rodada. “El Padrino. Parte II” es más compleja que su antecesora, más Shakespeare, más oscura y, por momentos, más escalofriante que “El Padrino”. Por otro lado, la segunda parte carece de menor ritmo, quizá por el hecho de suponer a la vez una precuela y una secuela (un recurso narrativo que salvó Francis F. Coppola de forma magistral), y se hace más lenta y densa. Tampoco está Marlon Brando en escena, pero está Robert de Niro, en un papel maravilloso, y está sobre todo Al Pacino, a quien todos los focos miran, en un papel siniestro de miedo y venganza, de bajada a los infiernos. Nino Rota sigue poniendo el tono en una música maravillosa. En conjunto, una película de 9,5, secuela de una película de 10. Irrepetible.

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