El oro pierde su estatus de refugio seguro. ¿Se trata simplemente de otra estrategia de impulso?
Actualizado : 20:00
- El oro ha reaccionado con tibieza pese a la escalada entre EE.UU. e Irán.
- Algunos estrategas creen que cotiza muy por encima de su valor razonable.
- La correlación con la bolsa sugiere que actúa más como activo de riesgo que como refugio.
El oro ha vivido uno de los mercados alcistas más espectaculares de los últimos años, pero en las últimas semanas su comportamiento empieza a generar dudas. Como explica la autora Vivien Lou Chen, el metal precioso ha mostrado una reacción sorprendentemente moderada ante el aumento de la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán.
A pesar de las amenazas de acción militar, el oro se movió en un rango lateral y tuvo dificultades para consolidarse por encima del nivel psicológico de los 5.000 dólares por onza. De hecho, los futuros siguen alrededor de un 5% por debajo del máximo histórico alcanzado a finales de enero.
¿Refugio o activo de riesgo?
El escaso impulso del oro en un entorno de tensión militar refuerza una idea que gana peso en el mercado: el metal está comportándose cada vez menos como activo refugio y más como un activo de riesgo. Como recuerda la autora, la correlación a 30 días entre el oro y el S&P 500 ha sido mayoritariamente positiva desde el inicio del rally en 2022, lo que implica que ambos han tendido a subir o bajar al mismo tiempo.
Algunos estrategas consideran que el actual ciclo alcista es frágil. Desde Glenmede apuntan que los 5.000 dólares están muy por encima de lo que estiman como valor razonable —más cercano a la franja de 3.000–3.500 dólares— y que el oro se encuentra en el percentil 98 de valoración histórica según sus modelos.
Un rally “parabólico” y señales de agotamiento
Desde octubre de 2022, el precio del oro ha subido más de un 200%. Parte del impulso se atribuye a compras de bancos centrales, preocupaciones sobre el déficit fiscal estadounidense y un dólar más débil. Sin embargo, el fuerte tramo alcista culminó en lo que algunos analistas describen como un movimiento “parabólico”, que podría señalar un techo temporal.
Para retomar una senda claramente alcista, el oro necesitaría consolidar por encima de los 5.000 dólares o experimentar una corrección profunda que limpie excesos antes de encontrar un nuevo catalizador.
Visiones enfrentadas
No todos comparten la visión pesimista. Otros gestores consideran que la tendencia estructural sigue intacta, apoyada en la demanda de bancos centrales —especialmente en Asia— y en la expectativa de tipos de interés más bajos en Estados Unidos.
En este contexto, los recientes movimientos podrían interpretarse más como una fase de consolidación ordenada que como el inicio de un cambio estructural. Lo que parece claro es que el oro ya no reacciona automáticamente como refugio ante cada sobresalto geopolítico, y eso está obligando al mercado a replantearse su papel dentro de las carteras.