El crudo supera los 115 dólares, pero Julius Baer cree que el techo podría estar cerca

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Capitalbolsa | 30 mar, 2026

Puntos clave
  • El petróleo vuelve a acercarse a niveles críticos por la guerra con Irán, Ucrania y nuevas disrupciones logísticas.
  • Julius Baer cree que la tensión en energía está cerca de un punto máximo, aunque la niebla geopolítica sigue siendo muy elevada.
  • La mejora gradual de los flujos en Oriente Medio y el giro hacia la negociación impiden, por ahora, adoptar una visión más agresiva sobre el crudo.

La tensión en los mercados energéticos vuelve a intensificarse. El petróleo supera de nuevo los 115 dólares y se aproxima a los máximos registrados durante la actual guerra con Irán, en un contexto marcado por el aumento de la presencia militar estadounidense en la región, nuevos ataques desde Yemen y persistentes dudas sobre si el conflicto se dirige realmente hacia una desescalada o, por el contrario, hacia una nueva fase de presión antes de una eventual negociación.

Según explica Norbert Rücker, responsable de Economía e investigación Next Generation en Julius Baer, el mercado no solo está reaccionando a Oriente Medio. También están pesando la guerra en Ucrania, las interrupciones en terminales clave de exportación rusa y otros problemas de oferta en el mercado energético global. Todo ello está alimentando un repunte del nerviosismo que ya empieza a parecerse a un punto de ebullición.

La idea central de Julius Baer es que el mercado se está fijando en las amenazas más visibles, pero está dejando en segundo plano algunas señales algo más tranquilizadoras. Por eso, aunque el entorno sigue siendo muy volátil, la firma mantiene por ahora una visión neutral sobre el petróleo.

Más tensión geopolítica, pero sin colapso total

El aumento del despliegue militar de Estados Unidos en la región eleva el riesgo de una escalada adicional. A eso se suman los ataques desde Yemen hacia Israel, que reavivan el temor a una ampliación del conflicto y a nuevas amenazas sobre el tráfico por el mar Rojo, una ruta que ha recuperado importancia en las últimas semanas. Además, el mercado sigue recibiendo señales contradictorias sobre el avance real de las negociaciones, lo que impide dar por hecho un desenlace rápido.

En paralelo, el crudo también recibe apoyo por las disrupciones en Rusia. Los ataques con drones ucranianos sobre puertos del mar Báltico habrían afectado una parte significativa de la capacidad exportadora rusa, equivalente a cerca de un 1% del suministro mundial. A esto se añade el impacto de daños en una terminal de gas natural licuado en Australia, lo que introduce presión adicional también en el mercado del gas.

Las señales que el mercado está ignorando

Sin embargo, Julius Baer subraya que algunas tendencias positivas están quedando eclipsadas por el ruido bélico. No se han producido daños graves en infraestructuras energéticas, la intensidad de los ataques sigue siendo inferior a la de los primeros días de la guerra y, además, no se han reportado ataques a buques en el golfo Pérsico durante la última semana.

Arabia Saudí, por su parte, ya está utilizando a pleno rendimiento su oleoducto Este-Oeste, con exportaciones hacia el mar Rojo que se acercan a los 6 millones de barriles diarios. También los datos de transporte marítimo apuntan a una mejora gradual del comercio en torno al estrecho de Ormuz, en parte porque varios compradores asiáticos están alcanzando acuerdos con Irán para proteger sus barcos y garantizar el tránsito.

Eso significa que la interrupción real de suministro en Oriente Medio se ha moderado frente a los primeros días del conflicto. Según esta visión, el volumen afectado estaría hoy más cerca del 8% que del 10% del suministro global, muy lejos de las cifras del 20% que todavía circulan en algunos análisis de mercado.

¿Estamos cerca del máximo de tensión?

La tesis de Julius Baer es que la dinámica de la guerra ha ido desplazándose, poco a poco, hacia una fase de negociación en la que cada parte intenta llegar con la mejor posición posible. En ese contexto, es posible que el punto más alto de nerviosismo en energía y, con él, los máximos del petróleo, estén ya relativamente cerca.

Eso no significa que el riesgo haya desaparecido. La niebla de guerra sigue siendo espesa y la volatilidad puede continuar siendo muy elevada. Pero sí sugiere que el mercado podría estar sobrerreaccionando a algunos focos de tensión mientras infravalora la capacidad del sistema para adaptarse, redirigir flujos y amortiguar parte del shock inicial.

En resumen, Julius Baer no niega la gravedad del momento, pero sí cuestiona que el escenario más extremo sea el más probable. La tensión es alta, pero también lo es la capacidad de ajuste del mercado. Y si las negociaciones terminan ganando peso, el petróleo podría estar acercándose más a su techo que al inicio de un nuevo tramo explosivo.

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