Del banco central al inversor privado: el nuevo motor del oro
- Goldman Sachs eleva su precio objetivo del oro a finales de 2026 hasta 5.400 $/onza (antes 4.900 $).
- La entidad detecta un aumento de la demanda privada de oro como refugio y diversificador frente al dólar.
- Las búsquedas de “almacenamiento de oro” en Google Trends refuerzan la señal de interés estructural por el metal.
Goldman Sachs ha decidido elevar de forma relevante su previsión para el precio del oro de cara a finales de 2026, pasando de un objetivo anterior de 4.900 dólares la onza a 5.400 dólares. El banco de inversión utiliza, entre otros elementos, un gráfico del fuerte aumento de las búsquedas de “almacenamiento de oro” en Google Trends como indicador de que el interés por el metal precioso se está intensificando de manera estructural.
De la demanda oficial a la demanda privada
El equipo de análisis liderado por Daan Struyven explica que está empezando a materializarse un “riesgo clave al alza” para el oro: un movimiento de diversificación adicional hacia el metal, que ya no se limita al sector oficial (bancos centrales y reservas soberanas), sino que se extiende de forma creciente al inversor privado.
Además de las compras de los bancos centrales, Goldman destaca que las tenencias en ETF de oro en Occidente han aumentado en unas 500 toneladas métricas desde comienzos de 2025, lo que refleja un flujo sostenido de entrada hacia vehículos financieros respaldados por oro físico.
Pero el cambio más relevante, según el informe, está en la aparición de “nuevos canales de demanda” vinculados al temor a una devaluación del dólar y a la búsqueda de activos refugio fuera del sistema financiero tradicional. Entre ellos, los analistas señalan el incremento de las compras físicas por parte de familias de alto patrimonio y el mayor interés por opciones de compra sobre oro, que se han convertido en una fuente significativa de demanda adicional.
En conjunto, Goldman Sachs interpreta estos factores como señales de un proceso de diversificación más profundo hacia el oro, lo que justifica un techo de precio más ambicioso de cara a 2026 frente a sus previsiones anteriores.