¿Se está desmoronando la Antártida?

Investigación y Ciencia

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Capitalbolsa | 17 sep, 2019 19:11
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El calentamiento de las aguas del oeste del trópico en el Pacífico podrían afectar al hielo del oeste de la AntártidaJEREMY HARBECK/ NASA

Los glaciares se están fundiendo y el nivel del mar está subiendo. Ya sabemos que el agua de los océanos invadirá la costa este de EE.UU., el golfo de México y otros litorales de todo el mundo. Lo que los científicos tratan de averiguar con urgencia es si esta inundación será mucho peor de lo previsto: un aumento de metros en lugar de centímetros.

La gran pregunta es: ¿estamos entrando en una era en la que el hielo se derrite aún más rápido? De ser así, ¿cuánto se fundirá y a qué velocidad? La respuesta depende en gran medida de cómo responda el enorme glaciar Thwaites, en la Antártida occidental, a las decisiones humanas. Eso determinará si por las carreteras de la costa transitan coches deportivos o animales acuáticos.

El calentamiento global funde los glaciares en las áreas montañosas y expande los océanos, al tiempo que reduce el hielo en ambos polos. En los últimos 25 años, el nivel del mar se ha elevado, en promedio, unos 3 milímetros al año (o unos 30 centímetros por siglo). Si se derritieran el resto de los glaciares de montaña del planeta, el nivel del mar subiría otros 30 centímetros y pico. Pero los enormes casquetes glaciares de las regiones ártica y antártica producirían un aumento de más de 60 metros, así que cualquier pequeña variación que experimenten puede causar grandes cambios en nuestras costas. Los acantilados de hielo de varios kilómetros de longitud y cientos de metros de altura podrían irse fragmentando hasta desaparecer, lo que conllevaría una importante subida del nivel del mar.

Según las previsiones de los expertos, en lo que queda de siglo nos espera un aumento del nivel del mar relativamente modesto: tal vez 60 centímetros si el calentamiento es moderado y menos de 120 incluso si es intenso. Los científicos tienen pruebas sólidas de que estas cifras crecerán sensiblemente en los siglos venideros en caso de que el calentamiento continúe, pero el planeta podría entrar en una era de deshielo aún más rápido si retroceden los frentes glaciares.

Para averiguar si eso podría ocurrir, buscamos indicios en los cambios que ya se están produciendo, apoyándonos en lo que sabemos sobre el pasado de la Tierra y la física del hielo. Muchos de esos indicios proceden de los cambios drásticos que comenzó a sufrir el glaciar Jakobshavn, una parte importante del casquete glaciar de Groenlandia, hace unos 20 años. Debido a su propio peso, los glaciares se deslizan hacia el mar, donde sus frentes se funden o se desploman y son reemplazados por el hielo que fluye desde atrás. Cuando la pérdida de hielo es más rápida que este flujo, el frente retrocede, con lo que el casquete se contrae y aumenta el nivel del mar.

Durante la década de 1980, el glaciar Jakobshavn era uno de los más rápidos, y avanzaba veloz hacia la bahía de Baffin pese a estar retenido por una barrera de hielo (una extensión de hielo que flota en el mar). En los noventa, un calentamiento oceánico de aproximadamente un grado Celsius desmanteló la barrera y el glaciar respondió aumentando más de dos veces su velocidad hacia la costa. Hoy, el Jakobshavn presenta un importante retroceso y pérdida de espesor y es uno de los glaciares que más contribuye a la subida global del nivel del mar. El registro geológico de las rocas de la región demuestra que en el pasado se produjeron eventos análogos, y las observaciones actuales revelan que otros glaciares de Groenlandia sufren transformaciones similares.