Los inversores extranjeros han vendido miles de millones de dólares en acciones coreanas este año a pesar del repunte récord. He aquí por qué.

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Capitalbolsa | 08 jun, 2026 09:02 - Actualizado: 08:50
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Puntos clave
  • Los extranjeros han vendido unos 62.000 millones de dólares en acciones coreanas.
  • La presión no responde tanto a malos fundamentales como a ventas mecánicas por límites de cartera.
  • Goldman Sachs mantiene una visión positiva y ve al Kospi con potencial adicional.

Los inversores extranjeros han vendido miles de millones de dólares en acciones surcoreanas este año, pese a que el Kospi se ha convertido en uno de los índices bursátiles con mejor comportamiento del mundo. La aparente contradicción tiene una explicación menos negativa de lo que parece: buena parte de esas ventas no reflejaría una pérdida de confianza en Corea, sino presiones técnicas y de gestión de carteras.

Según CNBC, las ventas se intensificaron este lunes, coincidiendo con una fuerte caída del Kospi, que llegó a desplomarse más de un 8% en la apertura. A media sesión, los inversores extranjeros habían vendido acciones del índice por un importe neto cercano a 1,24 billones de wones, unos 801 millones de dólares.

Ventas forzadas tras una subida muy rápida

Goldman Sachs estima que las salidas netas de capital extranjero del Kospi alcanzaban aproximadamente 62.000 millones de dólares a finales de mayo. Sin embargo, varios estrategas citados por CNBC sostienen que estas ventas tienen más que ver con el propio éxito del mercado coreano que con un deterioro de sus perspectivas.

La fuerte subida de la bolsa surcoreana ha elevado el peso de Corea dentro de los índices globales y de mercados emergentes. Eso obliga a muchos gestores internacionales a reducir exposición para no superar sus límites internos de concentración, riesgo o peso por país.

La paradoja es clara: Corea ha subido tanto que algunos inversores extranjeros se ven obligados a vender para mantener equilibradas sus carteras.

Samsung y SK Hynix concentran el riesgo

Otro factor clave es la elevada dependencia del mercado coreano de sus grandes campeones tecnológicos. Samsung Electronics y SK Hynix han sido dos de los principales motores del rally, apoyadas por las expectativas sobre la demanda de memoria avanzada, centros de datos e inteligencia artificial.

El problema para algunos fondos es que el peso creciente de estas compañías puede chocar con sus propios límites de inversión en valores individuales. Por eso, parte de la presión vendedora sería mecánica: no porque los gestores quieran abandonar Corea, sino porque las normas de riesgo les impiden seguir aumentando exposición.

  • Más peso en índices: obliga a reajustar carteras globales.
  • Mayor concentración: Samsung y SK Hynix dominan buena parte del rally.
  • Límites regulatorios y de riesgo: algunos fondos no pueden mantener posiciones tan elevadas.
  • Ventas técnicas: no necesariamente equivalen a una visión bajista sobre Corea.

El dinero local compensa las salidas extranjeras

La otra cara del movimiento es la fuerza del inversor nacional. Según los expertos citados por CNBC, las ventas extranjeras se han visto más que compensadas por una oleada de compras domésticas, especialmente de inversores minoristas.

Este fenómeno recuerda a lo ocurrido en India en los últimos años, donde el aumento del peso del inversor local redujo la dependencia del capital extranjero. En Corea podría estar produciéndose una dinámica similar: más cuentas de corretaje, más participación minorista y una base de compradores nacionales más profunda.

La salida de capital extranjero no ha tumbado la tesis coreana porque el inversor doméstico ha ganado protagonismo y ha absorbido buena parte de la presión vendedora.

Goldman Sachs sigue siendo alcista

Pese a la corrección reciente y a las ventas extranjeras, Goldman Sachs mantiene una visión positiva sobre la renta variable surcoreana. La firma elevó su objetivo a 12 meses para el Kospi hasta los 12.000 puntos, lo que implicaría un potencial adicional cercano al 37%.

La lectura de fondo es que los fundamentales siguen siendo sólidos, especialmente en los grandes valores ligados a semiconductores, memoria e inteligencia artificial. La corrección puede responder más a un reajuste de posiciones que a un cambio estructural en la tesis de inversión.

En definitiva, la bolsa coreana atraviesa una fase de tensión después de una subida muy potente. Pero, por ahora, el mensaje de los grandes bancos no es de abandono, sino de reordenación del posicionamiento. El riesgo principal está en la concentración del mercado y en que la corrección tecnológica global se prolongue más de lo esperado.

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