Las empresas del S&P 500 no paran de hablar de la subida del precio del petróleo. Pero pocas afirman que realmente vaya a perjudicar sus beneficios.
- Las empresas del S&P 500 hablan mucho más del petróleo, pero pocas han recortado previsiones por ese motivo.
- El impacto directo se concentra sobre todo en aerolíneas y cruceros, sectores muy intensivos en combustible.
- Los analistas aún esperan un crecimiento de beneficios del 21,7% para el S&P 500 en el segundo trimestre.
El encarecimiento del petróleo se ha convertido en uno de los temas más repetidos en las conferencias de resultados de las grandes compañías estadounidenses. Según Bill Peters, la palabra “petróleo” apareció en 149 llamadas de resultados de empresas del S&P 500 entre el 15 de marzo y el 5 de junio, el mayor número desde el primer trimestre de 2020.
Sin embargo, una cosa es que las compañías hablen del petróleo y otra muy distinta que lo estén utilizando como argumento para rebajar sus previsiones. Por ahora, el impacto sobre las expectativas de beneficios parece mucho más limitado de lo que podría sugerir el ruido geopolítico.
Mucho ruido, pocos recortes de previsiones
De esas 149 compañías que mencionaron el petróleo en sus llamadas, 86 ofrecieron previsiones de beneficio por acción para el conjunto del año. De ellas, 38 mantuvieron intactas sus guías, 34 las elevaron y solo nueve las rebajaron. Además, tres emitieron nuevas previsiones y dos decidieron no actualizar las anteriores.
El dato más relevante es que únicamente siete empresas citaron directamente los precios del petróleo como motivo para recortar o no actualizar sus previsiones anuales de beneficios. Cuatro de ellas pertenecían a sectores especialmente expuestos al combustible, como aerolíneas y cruceros.
La lectura es menos negativa de lo que parece: el petróleo preocupa, pero todavía no está provocando una revisión generalizada de beneficios en el S&P 500.
Aerolíneas y cruceros, los más expuestos
El impacto más directo se observa en compañías con fuerte consumo de combustible. Carnival, por ejemplo, recortó sus previsiones de beneficios, aunque mantuvo que la demanda de viajes continúa siendo sólida.
La compañía explicó que, dada la reciente subida y volatilidad de los precios del combustible, resulta más razonable asumir cierta moderación durante el resto del año que basar toda la previsión en los elevados precios actuales del mercado spot.
United Airlines también rebajó sus previsiones anuales en abril y señaló que estaba tratando de construir escenarios más amplios ante la volatilidad del petróleo y del gas en un contexto todavía condicionado por las negociaciones para poner fin a los combates en Oriente Medio.
El consumidor sigue bajo vigilancia
La preocupación de Wall Street no se limita al impacto directo sobre costes empresariales. También existe el riesgo de que una gasolina más cara deteriore la demanda de los consumidores y se traslade a otros productos que dependen del petróleo en transporte, producción o distribución.
Algunos grandes minoristas, como Walmart y Target, ya han mostrado señales de mayor cautela por parte del consumidor. Aun así, varios analistas consideran llamativo que los resultados trimestrales no hayan sido peores, tanto en retail como en otros sectores.
Esto sugiere que las compañías han aprendido a gestionar mejor los shocks de costes tras varios años de inflación, aranceles, disrupciones logísticas y crisis energéticas.
El riesgo real no está solo en el petróleo, sino en su duración. Un repunte puntual puede absorberse; un petróleo alto durante varios trimestres sí podría empezar a erosionar márgenes y consumo.
Los beneficios siguen siendo el soporte del mercado
Por ahora, las expectativas de beneficios del S&P 500 siguen siendo sólidas. Según FactSet, los analistas prevén que las ganancias del índice crezcan un 21,7% en el segundo trimestre, lo que supondría el segundo trimestre consecutivo con crecimiento superior al 20%.
Las grandes tecnológicas continúan impulsando los márgenes agregados del índice, pero otros sectores también han contribuido a que los beneficios por acción del S&P 500 alcancen sus mayores niveles desde 2021.
Este punto es clave para el mercado. Mientras los beneficios sigan creciendo con fuerza, el impacto del petróleo puede quedar contenido. Si el crudo se mantiene elevado y empieza a reflejarse en revisiones negativas más amplias, el escenario cambiaría.
Lectura para mercado
El petróleo sigue siendo un riesgo importante, especialmente por su impacto sobre inflación, márgenes y consumo. Pero, de momento, las empresas del S&P 500 no están actuando como si el repunte del crudo fuera a provocar un daño severo e inmediato en beneficios.
La presión se concentra en sectores concretos —aerolíneas, cruceros, transporte y consumo más sensible a gasolina—, mientras que el conjunto del índice mantiene previsiones razonablemente robustas.
Conclusión: el petróleo está en el radar de todas las compañías, pero todavía no ha pasado de preocupación a golpe generalizado en beneficios. La clave será si el crudo se normaliza en los próximos meses o si obliga a una revisión más amplia de márgenes y consumo.