El barril de petróleo Brent ha alcanzado los 80 dólares por acción por primera vez desde el año 2014, apenas unos días después de que el West Texas alcanzara los 70 dólares en Estados Unidos.

El equipo de materias primas del banco de inversión Goldman Sachs sigue elevando las previsiones de crecimiento del precio del petróleo, y considera que el precio del barril de crudo podría alcanzar los 98 dólares este verano, valorando que la demanda podrá alcanzar los 100 millones por día en dicho periodo.

Las causas de la subida se deben, principalmente, a la inestabilidad que ha provocado en Oriente Medio la retirada de Estados Unidos del tratado antinuclear con Irán anunciado por Donald Trump, quien además ha anunciado sanciones económicas contra el país “del más alto nivel”.

De esta forma, Irán volvería a perder su papel de potencia petrolera, que recuperó en el año 2015 tras el acuerdo internacional. Sin embargo, especialistas de Barclays consideran que la reducción de en la producción de crudo del estado árabe significará solamente un 4 % del total de la obtención petrolífera del país, siempre y cuando ninguno de los socios todavía suscritos al acuerdo decidan retirarse como el país americano.

Por otra parte, en Arabia Saudí, se espera el inminente lanzamiento a bolsa de su petrolera estatal, Aramco, con la que esperan mantener unos precios elevados en el barril de Brent, de entre 80 y 100 dólares. La intención declarada del país líder de la OPEP es otro de los indicadores que hacen augurar un incremento todavía mayor del precio del barril de petróleo en los próximos meses.

En Rusia, desde el recién reelegido gabinete de Vladimir Putin admiten su preocupación por el ascenso de precio del petróleo, ya que puede animar a su competencia, como los productores de hidrocarburos no convencionales de Estados Unidos, a aumentar su producción.

Concretamente, los productores de hidrocarburos no convencionales americanos están creciendo por encima de las previsiones, y estiman un aumento del 10 % en su producción durante este año, hasta los 1,4 millones de barriles diarios. Sin embargo, la falta de infraestructura en este apartado dificulta su distribución, y los flujos de caja libres de los que disponen no han sido suficientes para contener la subida del precio del barril.

Pero, sin duda, uno de los indicadores más importantes es la inversión de los hedge funds y otros especuladores, que han considerado al petróleo un activo interesante en la primera mitad del año debido, en parte, a los riesgos geopolíticos del momento, pero también por la tendencia alcista que comenzó en 2009. En esos casos, las materias primas se comportan mejor cuando existe un mayor crecimiento, como ocurre actualmente.

España, en peligro por la subida del petróleo

La bajada del precio del petróleo ha sido una de las causas coyunturales más importantes en la recuperación de la economía española, en términos macro. Así, su bajo coste ha sido un buen impulso del consumo y la inversión, por lo que un aumento tan notable como el que se espera para el verano pueden suponer un duro golpe en la economía española, en unos meses donde el país atraviesa una fase de intensa actividad motivada por el turismo.

En cuanto al coste de las importaciones de crudo, la estimación del aumento del precio hasta los 98 dólares por barril podría disparar el gasto de España hasta los 43.300 millones de euros, en proporción a los 48.700 millones que se llegaron a invertir en el año 2012, cuando el precio del crudo era de 110 dólares por barril.

En definitiva, el complejo contexto internacional y la dependencia española del petróleo invitan a pensar que la economía del país se resentirá en los próximos meses algo más que en los años anteriores. La incertidumbre internacional hace muy difícil augurar de forma segura una evolución en el largo plazo.

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