A los seres humanos nos fascina matar cosas que nosotros mismos creamos. Así, Nietzsche mató a Dios, y ahora, años después, los hay que han querido acabar con otra deidad, una especie de ‘Salvador 2.0’: la neutralidad de la red. A finales del año pasado, la Comisión Federal de Comunicación (FCC, por sus siglas en inglés), anuló la orden administrativa de 2015, responsable de la llamada neutralidad de la Red.

Esta Orden, aprobada bajo el mandato de Barack Obama, establecía que todo contenido debía ser tratado de la misma manera. Estaba prohibido bloquear contenidos, ralentizarlos o cobrar un extra por priorizar unas aplicaciones o servicios sobre otros. El presidente de la FCC, Ajit Pai, puesto ahí por Donald Trump y considerado como una marioneta de las grandes operadoras, aseguró que la mejor manera de proteger la neutralidad de la red era eliminar todas las leyes que la protegían. ¿La anarquía del byte al servicio de las empresas?

Tenemos el dedo encima del botón de alarma, pero aún no lo hemos presionado. Según informan desde el portal Xataka, los cambios aplicados a día de hoy son más bien cosméticos, “y todavía hay tiempo para que los cambios definitivos nunca entren en vigor”, señalan, ya que las protecciones más importantes a la neutralidad en la red siguen vigentes. De momento, se mantienen las principales normas que rigen Internet: sigue prohibido el bloqueo, la priorización de pago de ciertos contenidos o el cambio de velocidad de descargas para según qué servicios o contenidos.

La fecha en la que se haría efectiva la ‘muerte’ de la neutralidad de Internet fue el pasado 23 de abril, pero la orden “toma efecto por las instrucciones de las enmiendas 2, 3, 5, 6 y 8”, las enmiendas que realmente protegen la neutralidad en la red actualmente en EE. UU. “Las instrucciones”, dice el artículo, “de las enmiendas número 1 (una lista de estatutos sin demasiada relevancia), número 4 (cambia el nombre de esas reglas, pero no las reglas como tales) y número 7 (otra lista de estatutos) son como decíamos meramente cosméticas, por lo que las normas que protegen esa neutralidad en la red siguen de momento vigentes en EE. UU.”

De momento, la neutralidad de la red no ha muerto en EE. UU. Desde antes de la votación de la FCC ya nacieron varios movimientos populares y propuestas para protegerla. El más importante se está dando en el Congreso estadunidense, donde solo falta el apoyo de un senador para aprobar una votación para repeler estas reglas. Sin embargo, dada la composición del Senado, la votación no saldría adelante, pero obligaría a los representantes políticos a mostrar públicamente su postura al respecto. Y se avecina la época de elecciones.

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