Era inevitable que los acontecimientos de las últimas semanas se tradujeran en la depresión de los votantes de izquierda. Sería fácil afirmar que los datos de noviembre vienen a reiterar lo que se observaba en octubre. Bajo los datos observan varias cosas:

  • Las intenciones de voto de voto al PSOE y a Podemos están sometidas a tensiones. De semana en semana se producen oscilaciones de más o menos un 2 % arriba o abajo, que recogen los sucesivos trabajos de campo. Lo que indica que parte de sus votantes se mueven entre el disgusto y el distanciamiento y una reconciliación forzada. Pero se va imponiendo el distanciamiento. Seguramente favorecido por el alejamiento de la perspectiva de unas elecciones.
  • Casi anecdóticamente se puede decir que el PSOE está en noviembre levemente por detrás de Podemos.
  • Como ocurriera en la pasada legislatura, entonces por desgaste del PSOE, se está creando en la izquierda una bolsa de abstención, alimentada ahora por otra remesa de votantes del PSOE ahuyentados tras la reunión del Comité Federal y de votantes de Podemos en su paulatino desgaste. Se puede estimar esta bolsa en cerca de dos millones de votantes. Como en la pasada legislatura, es una incógnita cómo puedan evolucionar.
  • En el centro derecha se ha estabilizado una transferencia de más de 200.000 votantes de Ciudadanos al PP. Por otro lado, Ciudadanos tiene abierta una filtración hacia la indecisión de otros 300.000 votantes. La estructura de su voto parece debilitarse, pero mantiene su tónica de leves subidas y bajadas, característica de un partido cuyos votantes mantienen una relación instrumental con él.
  • Mientras, el PP mantiene la estabilidad de sus votantes. En cierto modo, lo más relevante de noviembre sería la estabilidad respecto a octubre: sin aumentar mucho el número de votantes que declara intención de votarlo, el PP consolida su posición, mientras los partidos de izquierda se debilitan.

 1

La izquierda, panorama tras las batallas

Su situación se puede resumir en dos símiles, uno de la física y otro de la cocina. El PSOE está en una fisión nuclear que está desintegrando su núcleo. Podemos parece una mahonesa cortada, por falta de experiencia de los cocineros y heterogeneidad de sus componentes, esta combinación de productos políticos dispersos no liga. Entre ambos han creado, otra vez, una bolsa de la decepción que atraviesa su electorado. La izquierda está saltando en pedazos cruzada por diferencias ideológicas y territoriales.

Los acontecimientos del Comité Federal del 1 de octubre hicieron perder al PSOE el 20 % de sus votos en junio, el desgaste prosiguió, menos abrasivamente, en las semanas siguientes, la concreción de la abstención en la investidura de Rajoy y la división interna posterior tuvieron efectos negativos, como muestra el gráfico:

2

En el caso de Podemos, el perfil de su gráfico es una erosión continua, que muestra la falta de estrategia a largo plazo. Hay en Podemos un déficit de cohesión interna (seis interlocutores con el Rey en las consultas para la investidura de Rajoy) que se acentúa: aunque la dirección de Podemos trate de presentar positivamente la conversión de Podemos-Andalucía en un partido autónomo, como un avance hacia una España plurinacional, suscita demasiadas dudas y apunta a la debilidad de la dirección para cohesionar la coalición, alimentada además por un periodo preasamblea problemático. Pese a haber absorbido a todos los partidos a la izquierda del PSOE y vaciado a los nacionalistas de izquierda (menos ERC), Podemos no logra consistencia. Tal vez porque trata de integrar componentes demasiado heterogéneos que tiran en demasiadas direcciones. Por el momento, Podemos parece mahonesa cortada más que una salsa ligada:

3

Lo más relevante de noviembre es, tal vez, el gráfico siguiente, que refleja la distribución de la intención de voto a los dos partidos de izquierda en noviembre según espacios en los que se ubican ideológicamente los votantes y los votos perdidos desde junio por ambos.

7

El gráfico muestra varias cosas:

  • Los votantes del PSOE y de Podemos se yuxtaponen en el espectro izquierda-derecha. Podemos tiene más peso en la extrema izquierda y el PSOE en el centro izquierda. En sus imágenes sociales se acentúan más estos perfiles diferenciados.
  • Los ingredientes ideológicos de ambos electorados son distintos. El PSOE se ha condensado en el socialismo, en Podemos se conglomeran diversas corrientes ideológicas de izquierda, teñidas de nacionalismo periférico. Son dos versiones de la izquierda competitivas y casi excluyentes.
  • Los dos están perdiendo votos en todos los espacios de la izquierda, pero especialmente en el centro de la izquierda, los puntos 3 y 4. Esto sugiere que los votantes menos comprometidos con ambos partidos sancionan su ineficacia para dar una alternativa al PP.
  • Del gráfico se deduce que no se trata sólo de una competición posicional, es decir, de más o menos acentos hacia la izquierda o hacia el centro. La heterogeneidad que ha surgido en la izquierda conduce a una refundación con nuevos referentes ideológicos. Mientras, aguarda un largo periodo hasta que se aclare la fractura que se ha producido.
  • En Podemos predomina una visión de España plurinacional. Visto desde otros electorados, esta idea suscita muchas interrogantes. Visto desde dentro, hay distancias considerables sobre qué sea tal cosa, más allá de grandes declaraciones que, sin entrar en detalles, no aclaran nada. El PSOE está comprometido con una visión de España autonómica, con distintos acentos en las comunidades. La tensión entre ambas visiones es patente y difícil de conciliar.

Las diferencias ideológicas entre ambos electorados, pese a su contigüidad espacial, hacen difíciles los trasvases de voto, lo que explica el embolsamiento que se está produciendo en una situación de decepción+indecisión+tendencias abstencionistas. Simultáneo al estallido ideológico de la izquierda, está su diversificación sobre los modelos territoriales y la identificación con el país. Como muestra el gráfico siguiente, en el centro derecha la afinidad entre los votantes del PP y Ciudadanos, en este tema, es grande: son dos colectivos que se identifican más con España que con sus comunidades y piensan que sería mejor un Estado en el que las comunidades tuvieran menos poderes.

En la izquierda hay tres posiciones. Los votantes del PSOE se sitúan bastante de acuerdo con el Estado de las Autonomías existente, con tendencia a identificarse más con España que con su Comunidad, en este aspecto, casi en línea con los de Ciudadanos y PP.

En el otro extremo se sitúan los votantes de En Común Podem, tendentes a un modelo de Estado en el que las comunidades puedan declararse independientes y más identificados con su Comunidad que con el conjunto del país. El electorado de Podemos en el resto del país aparece más bien inclinado a que las comunidades tengan más poder y en equilibrio sobre identificarse con su Comunidad o con España. Entre ambos quedan los de Compromís y En Marea. Parece claro que los votantes de estos últimos no están en la clave rupturista que se detecta en En Común Podem (Cataluña), pero ambos son susceptibles de alimentar está dinámica.

El gráfico es que los votantes del PSOE están a medias entre los de centro derecha y los del conglomerado de Unidos Podemos, lo que viene a indicar que el tema territorial es otra de las fracturas entre ambos electorados. Se podría decir que este gráfico encierra una de las claves de una situación en la que los políticos están obsesionados por la articulación territorial: la opción que tomen los dirigentes del PSOE puede desgarrar a su electorado y alejarlo del centro de gravedad de los partidos constitucionales. Mientras, en Podemos la tensión territorial de las confluencias puede alejarlo del PSOE.

9

El centro derecha: la tensa placidez de ganar

Aquí se ha llegado a un equilibrio, que también es un juego de suma cero. El PP hegemoniza los apoyos de la derecha, mientras Ciudadanos se consolida, por mera supervivencia en ese espacio, en el centro. Es patente la decantación según ideologías en el centro derecha. En todo caso, el crecimiento del PP desde diciembre se está produciendo por el centro, restando apoyos a Ciudadanos. Esta dinámica sigue. Es llamativo en el gráfico siguiente que Ciudadanos no está logrando entrar en el espacio de la izquierda, pese al estado de este espacio.

10

La evolución de los dos partidos tiene pocas oscilaciones. El PP está logrando avanzar poco a poco, básicamente, porque se ha convertido en el referente de la estabilidad frente a una izquierda que transmite muchas incertidumbres. Ciudadanos mantiene su voto, con algunas oscilaciones, pese a que posiblemente su imagen se esté diluyendo, pero los elementos negativos de la imagen del PP parecen suficientes para garantizar la estabilidad del apoyo a aquel partido por sus votantes.

11

12

Este informe se basa en un trabajo de campo realizado entre el 7 y el 12 de noviembre. El cuestionario trataba sobre temas no políticos e incluía las preguntas de recuerdo e intención de voto más simpatía, estos datos se han estandarizado para intercalarlos en la serie del CIS. Se han incluido en el análisis y en los gráficos los datos correspondientes al barómetro de octubre del CIS, publicado en la segunda semana de noviembre.

La metodología es la habitual en estos informes: sobre la base de los barómetros trimestrales del CIS se engarzan los datos de intención de voto más simpatía procedentes del trabajo de campo de un estudio ómnibus. Ajustados los datos de estas dos fuentes se puede reconstruir mensualmente la serie del CIS –trimestral en su origen– que seguimos considerando la fuente más fiable por la calidad de su trabajo de campo y profesionalidad de sus entrevistadores (no por sus estimaciones de gabinete).

Te puede interesar...

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.