ENTREVISTA A JESÚS SILVA. Presidente de INECO

Siempre tuvo, como él mismo reconoce, “vocación internacional” desde que, a finales de los 60, en una España “muy aislada del exterior” se educó en un colegio alemán en Madrid. Jesús Silva había nacido en Sevilla pero a los 14 años se trasladó a la capital. Por eso, que acabara dedicándose a la carrera diplomática fue “una consecuencia natural”. A ella ha consagrado la mayor parte de su vida profesional –salvo fugaces incursiones en la empresa privada– hasta que se incorpora a INECO como presidente en 2014. Antes, fue embajador representante de España ante la Organización de Estados del Caribe Oriental y ante la Comunidad del Caribe, así como embajador en Jamaica, en Bahamas, Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía y San Cristóbal y Nieves y en Panamá. Además, presidió la Asamblea de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y ocupó el cargo de consejero cultural en las embajadas de España en Berlín y Bonn. Siente “una gran cercanía humana, personal y profesional” hacia América Latina y se ha especializado en diplomacia económica. No en vano, durante una década ha mantenido un fluido contacto con el ámbito empresarial español en el exterior y ha sido testigo del desarrollo del proceso de internacionalización de nuestras compañías. Una realidad cuya proximidad a su actual responsabilidad no deja de constatar día a día.

-Tras una extensa carrera diplomática, a finales de 2014 decide aceptar la propuesta de la ministra de Fomento, Ana Pastor, para presidir INECO.

-Contaba con experiencia en la expansión de las firmas españolas en el extranjero y me parecía muy interesante poder intentar contribuir, modestamente y desde dentro de una empresa, a mejorar la marca España. Además, en los últimos cuatro años había estado muy cerca del mundo de la construcción en general y de la ingeniería en particular como embajador en Panamá. La nación centroamericana vivió un proceso muy acelerado de inversión en obra pública similar al que tuvo lugar aquí de forma más sostenida y eso coincidió con un momento en el que en nuestro país se había reducido mucho la demanda interna. Las compañías empezaron a salir fuera, la mayoría pymes y del sector de la ingeniería. El mundo de INECO, pues, no me era ajeno.

-La ingeniería civil española se considera de referencia. ¿De dónde viene y en qué se sustenta ese prestigio internacional del que no disfrutan otros sectores profesionales?

-Existen varios factores. Por un lado, sin duda ha influido el proceso que ha experimentado España en las últimas tres décadas de clara apuesta de los diferentes gobiernos que se han sucedido por las infraestructuras en general y las de transporte en particular. Este compromiso sostenido ha permitido que la ingeniería nacional haya tenido la oportunidad de trabajar en proyectos muy avanzados que le han proporcionado un conocimiento enorme y contrastado. Por otro lado, la educación en el ámbito de la ingeniería en España ha gozado siempre de gran excelencia. La buena formación de base, el espíritu emprendedor de nuestros ingenieros y la oportunidad de poner todos esos conocimientos en práctica aquí durante 30 años a través de programas sofisticados que les han permitido ejercitarse en la construcción de líneas de alta velocidad, aeropuertos de última generación y sistemas multimodales de transportes, ha hecho que al final las empresas y los profesionales hayan adquirido grandes competencias y, en el momento en que la demanda ha caído, esas capacidades se han podido exportar de manera muy exitosa al exterior por ser los que más y mejor hemos hecho en menos tiempo.

-¿Qué tiene que decir a los que ven con malos ojos la existencia de INECO ya que les priva de su parte del ‘pastel’? Entienden que exista una oficina de proyectos del Ministerio de Fomento pero el hecho de que también concurra a concesiones lo consideran competencia desleal…

-Para mí es una polémica falsa y la protesta no está justificada, aunque la entiendo en el sentido de que, en un momento de crisis, donde el mercado interior se ha reducido mucho y las empresas tienen dificultades, se reparten las culpas. Pero el modelo de ingeniería pública de INECO existe en muchos países del mundo, sobre todo europeos como Francia, Alemania, Italia… La justificación de la existencia de una ingeniería pública reside en que las grandes firmas públicas españolas responsables de la prestación de servicios de transporte han renunciado a tener su propio departamento de ingeniería y han decidido residenciarlo en nosotros, que tenemos una economía de escala en busca de la eficiencia. Lo mismo pasa con el Ministerio de Fomento, que no dispone como tal de una oficina de planificación técnica en materia de infraestructuras de transporte porque para eso cuenta con INECO. Y en España no competimos con las privadas.

Silva junto al Ministro de Comercio de Panamá, Augusto Arosemena.

Jesús Silva junto al Ministro de Comercio de la República de Panamá, Augusto Arosemena.

Más allá de todo esto, estamos en un momento en el que el sector está cambiando. Teniendo una de las mejores ingenierías del mundo, nuestro país no posee empresas del segmento competitivas ni grandes en la esfera internacional, a diferencia de lo que ocurre en el ámbito de las telecomunicaciones, las entidades financieras, las constructoras y el campo textil. No hay ni una sola compañía española de ingeniería civil entre las 200 primeras del mundo. Ninguna emplea a más de 2.500 trabajadores. Holanda, por ejemplo, tiene una con 18.000 ingenieros y Dinamarca una con 12.000 y otra con 7.000. Son firmas consolidadas muy competitivas fuera. Algo similar tendrá que suceder aquí tarde o temprano para que nuestra ingeniería no sea solo una referencia de calidad sino también de empresas punteras en el mundo.

-¿Apuesta por las fusiones? El presidente de Tecniberia, Juan Ignacio Lema, declaró en fechas recientes que las compañías del sector necesitan fusionarse para competir y que debería iniciarse un proceso ordenado y con incentivos fiscales.

-Cómo se vaya a reorganizar el sector privado no nos corresponde decirlo a aquellos que estamos en el público. Es una cuestión de las empresas y una decisión que han de tomar ellas. Entiendo que se está dando un primer paso con la fusión de patronales y asociaciones para evitar la dispersión de la interlocución, entre otras cosas. En otros países se han producido fusiones sin que existieran incentivos fiscales y, en cualquier caso, es un tema interesante para debatir, estudiar y examinar y, si se puede, apoyar desde el sector público.

-¿Cuáles son en estos momentos los principales proyectos en los que participa INECO en el exterior?

-En 2015 hemos crecido un 7,7 % y aumentado la contratación en un 15 %, así como nuestra cartera de forma importante, por lo que nuestra sostenibilidad a medio plazo está garantizada. Algo menos de un tercio de nuestra actividad está en el extranjero en la actualidad. Ahora mismo tenemos proyectos en casi 50 países. El más emblemático es el AVE La Meca-Medina, donde participamos dentro del consorcio que ejecuta la obra. En el Golfo Pérsico y en Oriente Medio estamos presentes en muchos estados como Omán, con un plan de transporte urbano y ferrocarril; en Abu Dhabi, con la puesta en marcha de la nueva terminal de su aeropuerto; en la ampliación del nuevo aeródromo de Kuwait y en proyectos de carreteras y transporte en Jordania, así como ferroviarios en Egipto.

En América Latina estamos presentes en casi todos los países, donde prestamos un servicio a los gobiernos similar al que realizamos en España: apoyar como consultores sus esfuerzos de planificación. Hemos colaborado o lo estamos haciendo en el plan nacional de movilidad de Ecuador, en el de transportes de Costa Rica y en el plan nacional de residuos de Panamá. También participamos en el proyecto de metro de Santiago de Chile y en más de uno de aeropuertos en Colombia y en México, por ejemplo.

Otra región donde trabajamos es Europa, en particular en la implantación de la nueva generación de señalización RTMS en los nueve principales corredores ferroviarios del continente. Tras un competido concurso con las principales ingenierías del mundo, fuimos la seleccionada para supervisar su puesta en marcha. Eso significa que ingenieros españoles va a controlar cómo se hacen las cosas en Alemania o en Francia, sin ir más lejos. Además, llevamos varios años cooperando en el HS2, la alta velocidad británica. La primera fase ha sido el diseño del trazado entre Londres y Birmingham, en el que hemos colaborado y esperamos continuar en las sucesivas etapas. La segunda unirá Birmingham con Liverpool y Leeds y se prevé que empiece el próximo año. Por lo demás, hemos hecho cosas en Croacia, Escandinavia y, de forma más discontinua, en África, en países como Marruecos, Egipto y Angola, sobre todo en planes portuarios. Comenzamos poco a poco a tener actividad en Asia, pues estamos empezando a trabajar en la alta velocidad en India, en estudios de viabilidad y de navegación aérea en Nepal… Nuestra actividad abarca todo el mundo pero la presencia es mayor en América Latina, Oriente Medio y, en menor medida, Europa.

Silva saluda a uno de los invitados durante el I Congreso Internacional de Ingeniería Civil celebrado en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid

Silva saluda a uno de los invitados durante el I Congreso Internacional de Ingeniería Civil celebrado en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid

-¿Cómo avanzan los plazos de ejecución del AVE La Meca-Medina?

-Bien por lo que respecta a las previsiones modificadas, revisadas y actualizadas. El consorcio español es el encargado de la segunda fase: la construcción de la superestructura, los raíles y la provisión de material rodante, además de la explotación durante los siete primeros años con posible extensión a 12. Para ello, dependíamos de una primera fase que han realizado otras empresas y que por variadas razones ha experimentado retrasos en algunos casos de hasta 23 meses. Eso ha condicionado la etapa posterior pero a pesar de ello se ha recuperado tiempo y calculamos que el tren puede estar operativo y a pleno funcionamiento en los primeros meses de 2018. Es un proyecto técnicamente muy complejo pero muy ilusionante. La capacidad de la ingeniería española está en su máximo esplendor porque nunca se había participado en una iniciativa tan exigente que supone incorporar una tecnología tan sofisticada como es la alta velocidad de última generación, pues hay velocidades previstas en torno a 350 kilómetros/hora, en un entorno de desierto. Y es importante destacar la gran carga simbólica que tiene porque se trata de un medio de transporte puesto a disposición no solo de ciudadanos saudíes sino al servicio de mil millones de musulmanes que una vez en su vida han de cumplir con el rito de la peregrinación a La Meca, donde van a ser transportados de forma segura y rápida para cumplir con una creencia religiosa. Va a tener un enorme simbolismo desde el punto de vista espiritual y humano.

“Las infraestructuras de transporte no solo son un servicio esencial al
ciudadano, sino que además generan retorno económico y oportunidades de empleo y de negocio”

-¿Es EEUU el mercado pendiente para INECO o es inabordable por las dificultades que existen allí para la puesta en marcha de la alta velocidad ferroviaria?

-Estados Unidos es un reto. No es nada fácil trabajar allí porque existe la competencia de grandes ingenierías locales y un sistema de registro por estados. Es cierto que en algunos sectores en los que tenemos activos adicionales, como es el conocimiento de la alta velocidad, están surgiendo oportunidades y hay empresas españolas que avanzan con paso firme en su mercado, pero los proyectos de alta velocidad no se han generalizado en ese país, a pesar de que se van consolidando en todo el mundo. Japón y China tienen una red muy afianzada y hay otros como India que están comenzando a estudiarlos, así como Malasia, Singapur, Indonesia, México y Brasil. Y España es la referencia mundial porque ha integrado distintas tecnologías de diferentes fabricantes y países en su modelo, cosa que no sucede en otros lugares, donde la tecnología está monopolizada por un solo fabricante o por varios de una misma nacionalidad. Esa polivalencia se exporta con facilidad. También, fuera se valora que no solo hemos hecho un proyecto de una línea de alta velocidad, como ha ocurrido en muchos sitios, sino un concepto de red que unirá todas las capitales de provincia, que convierte el nuestro en un modelo avanzado y maduro.

-¿Cómo espera mantener o mejorar los buenos resultados de INECO el pasado ejercicio, a los que antes aludía? ¿Buscan aumentar su internacionalización, abrir más sedes y oficinas fuera?

-A medida que hemos ido consolidando nuestra presencia exterior, hemos hecho lo mismo con nuestra estructura. Somos una empresa prudente en la expansión y en algunos países donde tenemos masa crítica y una trayectoria afianzada hemos ido abriendo oficinas. Nuestro proceso de internacionalización es relativamente reciente y vamos poco a poco, sin abandonar el mercado español, que es nuestra prioridad. Pero también tenemos claro que hemos de ser punta de lanza de la ingeniería de nuestro país en los mercados exteriores. Si trabajamos con un Gobierno en procesos de planificación, estamos abriendo camino para que lleguen otras empresas privadas y aprovechen las oportunidades en materia de ingeniería civil. Es una de nuestras grandes prioridades.

-Mencionaba que España supone dos tercios de su volumen de negocio. ¿Opina que es necesario un Plan de Infraestructuras consensuado y a largo plazo? El aumento de viajeros del AVE ha supuesto la caída del tráfico de pasajeros por avión, con lo costosas que han sido las infraestructuras aeroportuarias, abocadas ahora al cierre o a la infrautilización.

-Es cierto, pero en todo caso es una apuesta a largo plazo. Teníamos un gran retraso en materia de infraestructuras que se ha solventado con un modelo muy avanzado. La red de alta velocidad está pendiente de completarse: el AVE a Galicia, la ‘Y’ vasca, la conexión con Portugal y Extremadura o el corredor mediterráneo. Son proyectos maduros y el siguiente desafío es conseguir incrementar los pasajeros pero también tenemos grandes aeropuertos y la aviación está cambiando con la aparición de nuevas líneas, las low cost, que han ‘aterrizado’ en capitales de provincia y las cifras de viajeros se van recuperando. El número de turistas sube y todo eso en buena parte es posible porque hay buenas infraestructuras. Eso hace que sea más fácil invertir, que aumenten los extranjeros que quieren venir y que los españoles se muevan más. De ahí que el sector haya crecido exponencialmente en 40 años. Las infraestructuras de transporte no solo son un servicio esencial al ciudadano sino que además generan retorno económico y oportunidades de empleo y negocio.

El presidente de INECO conversa con el Ministro de Obras Públicas y Transportes de Costa Rica, Carlos Villalta.

El presidente de INECO conversa con el Ministro de Obras Públicas y Transportes de Costa Rica, Carlos Villalta.

-¿Cómo ve la movilidad de los ingenieros civiles españoles?

-Se está haciendo mucho en poco tiempo. Con la contracción de la demanda en España por la crisis ha habido una salida masiva de profesionales fuera, algo que considero positivo porque, o bien van de la mano de empresas españolas, o aportan su know how a las extranjeras y eso no significa necesariamente que sea una salida sin retorno. Trabajar fuera te hace más competitivo, actualiza tu conocimiento y tu capacidad… Mejora a empresas y a profesionales, pero hay que prepararse para ello. En poco tiempo, la ingeniería no se va a entender si no cuenta con experiencia internacional y lo mismo sus profesionales. Se necesita para ello el conocimiento de idiomas. La experiencia nos dice que estamos a la altura de ese reto que en el futuro será necesidad. Sin olvidar que, desde el punto de vista tecnológico, el papel del ingeniero está cambiando mucho con entornos como el BID (Building Information Modeling), cuyo uso fomentamos en INECO.

-Cambiando de tercio y volviendo a la diplomacia. ¿Qué destino recuerda con más cariño?

-Cada experiencia enriquece como ser humano y he estado muy a gusto en todos los sitios, pero tengo especial inclinación por América Latina y su gente. Creo que es uno de nuestros grandes activos, algo que empresas y profesionales han entendido hace mucho y eso es una gran suerte que hemos de preservar. Somos una comunidad de naciones con idioma pero también cultura e historia comunes y eso tiene un valor económico. Ya se están generando grandes compañías latinoamericanas que están invirtiendo en España; es decir, es un camino de ida y vuelta y así debe ser.

-En ese sentido, ¿ha apoyado la presencia de firmas españolas en la región la Administración Central durante esta legislatura?

-La presencia de España allí es tremenda y, con independencia de que haya más visitas oficiales, en todos estos países somos el primer, segundo o tercer inversor, con muchas empresas con presencia estable y en sectores estratégicos como los servicios públicos. Eso es un valor incontestable. Este Gobierno y todos los anteriores son y han sido conscientes de ello y han prestado una atención preferente a América Latina. Creo que será siempre así aunque la crisis económica ha exigido gran dedicación y quizá otras prioridades. He sido testigo privilegiado de todas las veces que viajó la ministra Ana Pastor a Panamá y también los anteriores titulares de Fomento de otros partidos. Existe conciencia de la importancia de la zona para nuestro país. Siempre se puede hacer más, pero se ha hecho mucho.

“En poco tiempo, la ingeniería no se va a entender si no cuenta con
experiencia internacional y lo mismo sus profesionales”

Las empresas españolas se han internacionalizado en América Latina en sectores públicos muy sensibles y con cierto prejuicio de la población hacia que fueran extranjeros los sustitutos de antiguos monopolios estatales. Cuando llegué en 1993 a Argentina acababan de poner en mi oficina las dos primeras líneas internacionales para llamar sin tener que contactar antes con una operadora y cuando se pedía una línea adicional su instalación tardaba unos tres meses y era muy cara. El día que yo me fui, Telefónica lanzó una campaña diciendo que, si en 21 días no te instalaban la línea, te la daban gratis y poco tiempo después se establecían en una semana y sin coste. Ya no hay solo directivos españoles encabezando nuestras grandes multinacionales sino que incluso en España hay talentos de fuera, que es lo que tiene que pasar en una multinacional. Además, la pequeña y mediana empresa ha perdido el miedo a salir fuera. Su espíritu emprendedor ha crecido, la última crisis ha ayudado a ello y se ha trasladado a muchos sectores, más allá de los servicios públicos. Casi 40.000 millones de euros en contratos ganan las firmas de ingeniería españolas en el mundo, somos una de las mayores potencias en concesiones y no solo en entornos de idioma castellano. Hay compañías trabajando y compitiendo en Asia y en África y en economías desarrolladas como la UE y EEUU. Estamos en la gestión de aeropuertos, en telefonía y telecomunicaciones y en banca en estados tan sofisticados como Reino Unido.

-Es inevitable hablar del Canal del Panamá, ya que como embajador vivió momentos convulsos. ¿Se ha cerrado en falso la crisis entre SACYR y la Autoridad del Canal por la importantísima inversión comprometida? ¿Pasará factura lo que ocurrió de cara a futuras colaboraciones?

-En su momento hubo miedo a que se pudiera ver dañada la imagen de la marca España pero hay muy pocos proyectos en el mundo de la envergadura del Canal de Panamá y en casi todos ellos hay problemas. Es muy difícil prever lo que va a suceder en obras de esa magnitud y el principal objetivo, que era terminar la obra, se ha conseguido. Con diálogo y negociación se han solucionado en parte problemas y otros se solucionarán con el tiempo en una infraestructura de una gran importancia para el tráfico mundial de mercancías (casi el 40 % de la exportación china pasa por él, gran parte de la de muchos países latinoamericanos, el comercio de EEUU entre las dos costas…) que va a suponer una revolución en el tráfico naval. La propia ingeniería naval va a cambiar por las nuevas medidas de las esclusas. Es una institución que funciona muy bien y un ejemplo de buenas prácticas en la región y la lectura debería ser positiva: que una empresa española haya sido la protagonista de una obra tan emblemática y lo haya hecho bien.

-Está de plena actualidad el caso de los papeles de Panamá. España cambió su consideración del país como paraíso fiscal…

-Se está simplificando la historia. España rubricó en 2010 con Panamá un convenio de doble imposición y de intercambio de información fiscal, al igual que la mayoría de países de la UE y EEUU y Panamá está cumpliendo. El dinero no está en la nación centroamericana ni en su sistema bancario, lo que hay allí son sociedades que se utilizan como instrumento para gestionar fondos en otros países merced a la legislación de varios estados de EEUU y de algunos de Europa. Existen muchos despachos de abogados que prestan esos servicios con mucha eficacia pero el hecho de tener sociedades establecidas en Panamá no es nada ilegal, lo es tenerlas para fines ilícitos como la evasión de impuestos. Es importante intentar no simplificar porque fui testigo como embajador de la estupenda colaboración entre las administraciones tributarias panameña y española.

-¿Confía como diplomático en la negociación con este Parlamento tan atomizado o piensa que se acabarán produciendo elecciones?

-Creo en la importancia del diálogo pero ha de haber voluntad. Los mejores momentos de la historia de España, y seguramente los últimos 40 años lo han sido, se han construido sobre la base de la negociación, el consenso y el acuerdo y es importante que eso se preserve. La crisis ha sido dura, ha trastocado el mapa político tradicional, pero ha de existir una voluntad clara de diálogo sin exclusiones entre españoles. Espero que la dificultad superada en los últimos años permita volver al espíritu de consenso del principio de la Transición, que debería seguir existiendo en el futuro.

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