Schroders es optimista con las bolsas en 2026 y ve potencial en los hiperescaladores de IA
Creen que "la clave está en asumir este riesgo de forma deliberada"
A medida que los inversores se preparan para decir adiós a 2025 y dar la bienvenida al nuevo año, las preocupaciones por las altas valoraciones del mercado van en aumento, especialmente en el caso de las compañías asociadas a la inteligencia artificial (IA). De hecho, hay quien incluso establece comparaciones con la burbuja de las puntocom. Sin embargo, en Schroders mantienen el optimismo y las buenas perspectivas para la renta variable de cara a los próximos doce meses.
"Si observamos las valoraciones del mercado, creemos que las bolsas siguen respaldadas por el hecho de que los rendimientos de los bonos se comportan bien, la inflación está estable por ahora y es probable que los bancos centrales relajen un poco más su política monetaria", valora Johanna Kyrklund, directora de inversiones (CIO) de la firma.
Con todo, a medio plazo, la experta sí muestra preocupación por el aumento de los niveles de deuda pública y la posibilidad de que se acelere la inflación, lo que provocaría un aumento de las tasas de descuento, "pero en los próximos seis meses este riesgo es bajo. También vemos un bajo riesgo de recesión en Estados Unidos: aunque el mercado laboral se está debilitando, el nivel de desempleo sigue siendo reducido y los balances del sector gozan de buena salud".
Por lo tanto, a nivel de mercado, siguen viendo rentabilidades positivas en la renta variable. "Por ejemplo, seguimos viendo potencial en los hiperescaladores para generar ingresos. En conclusión, continuamos viendo oportunidades. No hay que perder de vista el riesgo específico de la renta variable, pero la clave está en asumir este riesgo de forma deliberada, respaldada por un análisis fundamental detallado, y no por el peso de una acción en el índice", señala Kyrklund.
No obstante, desde Schroders indican que no todo gira en torno a la IA. Es más, creen que 2025 ha demostrado las ventajas de la diversificación geográfica y las acciones de valor han tenido un buen comportamiento fuera de Estados Unidos.
"La deuda de los mercados emergentes ofrece una mejor dinámica y mayores rendimientos reales que la deuda de los mercados desarrollados. Además, existen oportunidades para generar ingresos a partir de la diversificación de las inversiones, como los valores vinculados a seguros y la deuda de infraestructuras", dicen.
Por ello, para 2026 ven "un bajo riesgo de recesión y esperamos rendimientos de los bonos contenidos y un impulso de los beneficios empresariales, lo que nos lleva a mantener una actitud positiva", subraya Kyrklund.
LOS MERCADOS PRIVADOS, ÁREA CLAVE
Pero además, tal y como explica Nils Rode, director de inversiones de Schroders Capital, la consistencia se ha convertido en la palabra clave para los inversores en una era marcada por la incertidumbre persistente. "La calma aparente de los mercados actuales oculta un contexto complejo. La inflación sigue siendo persistente, las presiones fiscales están aumentando y los conflictos geopolíticos continúan poniendo a prueba la estabilidad mundial".
"Periodos como este desafían a los inversores a mirar más allá del corto plazo y centrarse, en cambio, en la sostenibilidad de las rentabilidades y en la creación de valor ascendente (bottom-up)", agrega. Aunque estima que, en este contexto, los mercados privados pueden considerarse un área clave en la que las fuerzas cíclicas y estructurales se alinean para crear oportunidades.
"Los mercados privados se encuentran en una fase diferente del ciclo. La captación de fondos, la actividad de negociación y las salidas han disminuido en general durante los últimos años, lo que ha impulsado un reajuste de las valoraciones en todas las clases y segmentos de activos. Esta desvinculación cíclica crea un entorno más saludable para las nuevas inversiones, lo que favorece unos precios de entrada atractivos y un mayor potencial de rendimiento".
Al mismo tiempo, en Schroders aseguran que la transición energética mundial, la relocalización de las cadenas de suministro y la transformación digital en curso siguen favoreciendo el crecimiento a largo plazo.
"No todas las estrategias del mercado privado están posicionadas para responder de la misma manera a este entorno. Las oportunidades de rentabilidad sólidas prosperan cuando se da una combinación de ineficiencia, disrupción, riesgo diferencial y respaldo de activos tangibles. Pensemos en pequeñas adquisiciones o inversiones continuadas en private equity, financiación especializada y deuda de activos reales dentro del crédito privado, infraestructuras de transición energética o determinados inmuebles".
De este modo, a medida que se acerca 2026, "los inversores más exitosos serán aquellos capaces de combinar una inversión constante con ser selectivos. Los mercados privados, con su capital a largo plazo y su participación activa, no son inmunes a la incertidumbre, pero están bien posicionados para contribuir a crear carteras diversificadas y sólidas", concluye Rode.